N.
9 – 2010 – Tradizione-Romana
Universidad Estatal “Lomonósov”
de Moscú (MGU)
El origen del Campo
de Marte y su importancia en la Roma de los reyes
Abstract: The Origins of the Field of Mars and its
Significance in the Royal Rome.
The article deals with the determination of the juridical status of the Field
of Mars in some periods of the royal epoch of Rome as well as the significance
of this territory in the political life of Roman civitas in the dawn of its existence. The Author analyses many
fragments of works of Livy, Dionysius of Halicarnassus, Pliny the Elder,
Plutarch, Aulus Gellius, Servius Honoratus and other, which describe various
aspects of using of territory of the Field of Mars by the Roman kings. It
permits to advance the hypothesis about the total domination of the Roman king
as reincarnation of Mars over the sacralized territory of this Field: unless
over the whole place, then over its plot, as the Athenian témenos of Theseus, later titled by the Romans as ‘At
Goat Marsh’ – Ad Capram
Paludem.
The results of the research turned out that the Roman kings every time
had been conducting the military meetings and inspections in their own
sacralised plot – the témenos,
because in the territory of the Field, outside the urban boundaries, they was
not limited in their actions by the opposition of some curiate chiefs –
the patres, and by the senate on the
whole. The council of curiate leaders was not convoked any time in the Field of
Tiber (early campus Tiberinus or later campus Martius), and on
the beginnings of the warseasons the imperium
outside the urban pomerium was
completely passing to the king.
Thus, it was no reason to reject, for the preetruscan period, the
historicity of Livy’ witness about conduction a military meeting in the
Field of Mars by the king (Liv. I. 16), that permits to consider the
Romulus’ military inspections as prototypes of the four following census of the king Servius Tullius. The
place and the mode of operations realized by two outstanding kings in many
aspects coincide in the both cases (cf.: Liv. I. 16, Dionys. III. 1, and – Liv. I. 44).
El artículo está dedicado
al análisis de uno de los aspectos del rito omniromano
‘lustrum’, es decir – del lugar de realizarlo. Es conocido
que el lustrum haya instalado por el
penúltimo rey romano Servio Tulio cerca de la mitad del siglo VI a. J.
(Val. Max. III. 4. 3). Eso rito de
carácter purificativo interrumpido por el rey Tarquinio el Soberbio
(Dionys. IV. 43) y renovado por los magistrados supremos de la Primera
República (Dionys. V. 20) y después, desde el año 443 a. J.
– por los censores (Liv. IV. 8), estaba de vez en cuando
realizándolo en corriente de toda la época republicana y del
Principado (Suet. Claud. XVI)[1].
Así, los historiodores y
jurístas están estudiando durante 200 años ya muchos
aspectos de la actividad de censores romanos[2] en contexto del amplio ciclo de los
problemas relacionados a unas competencias de los magistrados supremos de la
Roma real y de la Primera República[3].
Los scientíficos estudiados especialmente la parte sacral de la vida de
primera civitas Romana arcáica[4]
tocaban sólo un po’ al tema de mantener el rito público
‘lustrum’, aunque estuviera realizándolo ya por primera vez
por el sexto rey en el territorio del futuro Campo de Marte[5]. No están estudiando aun las сuestiones sobre el estatuto
jurídico del Campo de Marte conforme al lustrum y sobre la transformación de los poderes reales de
realizar censos – en las obligaciones de los censores.
***
Cada rito originado de la profunda
antigüedad, quizás, hasta la época preescritoria, acumulaba
muchos mitos etimológicos y explicativos. Leyendas envolveban
también en un capullo denso los creadores del rito. Al revés,
desaparecen lentemente algunos trazos originarios no esenciales para los
Romanos descendientes.
Así, la tradición romana
literaria ha atribuido la institución de lustrum a Servio Tulio: el sexto rey realizaba los lustra en el campo de Marte que obtuvo
su apellido ‘de Marte’ sólo en la época de la Primera
República. Por eso se puede instalar unas cuestiones: 1)
¿Porqué Servio Tulio y otros jefes de la Civitas Romana realizaban los lustros precisamente en el futuro
campo de Marte? 2) ¿Cuándo aquello campo empezaba a llamarse
‘de Marte’? (pues, Servio Tulio ha introducido los cultos de Diana
y Fortuna, y los Tarquinios mantenían el culto de Júpiter).
Lustrum fué un rito de categoría ‘sacra publica’. Todos estos ritos,
como han descubierto por los etnólogos, eran “ferias
totales”, las fiestas “nacionales”[6]. Por ejemplo, se puede señalar
a las fiestas teatralizadas en Atenas surgidas del culto ectónico
dionisíaco y también a los Juegos Olímpicos en honor de
Zeus. El ciclo antiquísimo de ambas fiestas según el calendario
antiguo lunar reunía lustrum
con los Juegos. Y el mismo tiempo lo atestígua que veamos las formas
rituales casi protoestatales, o las formas de las que no tengamos la
tradición inicial sobre los orígenes de este rito, quizás,
a cáusa del cambio violento del paradigma de desarrollo social.
Así ha sido a finales del período Homérico en Grecia y a
finales de la época de los reyes romanos. No tocando el tema de los
trazos genéticos comunes entre los Juegos Olímpicos y el lustrum, porque eso sea el objeto del
estudio especial, señalo que la tradición romana literaria sobre lustrum permita a seguir las fuentes de
esta fiesta. El primero teatro de Atenas en aspecto ritual dá a nosotros
una idea para comprender las reglas comunes de realizar un rito, el cuál
pudiera ser una fiesta primaria transformada posteriormente por lo mismo mito
inaugurante que estara basándose a aquello rito primigenio[7].
Teniéndolo en cuenta, nos
imaginaremos la introducción del census
y del lustrum por Servio Tulio o el
derrocamiento de la tiranía de los Tarquinios en el siglo VI a.J.
– y vaya a ser comprensible tanto la pluralidad y el entrelazamiento de
las versiones de la tradición antigua, como el grado de relativa
historicidad de estas, o como el grado de la mitologización intencionada
o espontánea de estas versiones, cuando hasta el participante inmediato
de un acontecimiento histórico no pudiera, en buena parte, separar la
memoria auténtica de la mitologizada. Y las máscaras de patricios
no ayudarán a esta separación: estas sólo reforzaban los
mitos. En este senso no debemos sorprendernos a aquello entrelazamiento
complicado de las versiones de ambas tradiciones multisecolares tanto romana
como griega, el cuál acompaña cada fragmento conservado sobre la
prehistoria del campo de Marte, sobre los lustros primarios etc.
Desde el punto de vista formal, la observancia de cualquer rito
– sea las ferias teatrales dionisíacas, sea los Juegos
Olímpicos o sea los lustros romanos – requiere la coincidencia
periódica de unas condiciones recíprocas, es decir: el lugar, la temporada y la manera de
procederlo. Por eso, la nuestra busca de las fuentes de lustrum estaba inicialmente
predeterminada por la necesidad de presencia de esta triada formal y de la
coincidencia triple tanto en la ceremonia de lustrum, como en el prototipo antiguo de este rito.
Como ha dicho Mircea Eliade,
«…en Roma sucedió la historicización tanto las
divinidades como los mitos. Aquí los principios de complimentariedad y
de rotación permanecían en nivel de los ritos y facilitaban a la
constitución de la historia legendaria»[8]. La nota de Eliade es bastante justa,
pero la primera Historia Romana, como se ocurre hogaño, no es tan
legendaria[9].
Es claro que lustrum como una fiesta popular se realizase en el campo de Marte [el lugar], en la primavera [la temporada] y por el caudillo del pueblo Romano en su
propio huerto [la manera de proceder la ceremonia del lustrum]. A esto respecto se puede instalar una cuestión:
¿Sería en la Roma antigua una idea, en senso platónico,
del lustrum, o no? Pues, es dudoso que el rey Servio Tulio haya inventado arbitrariamente
esta fiesta en toda su plenidad, actuando sin circunspección a las
costumbres de los abuelos (los mores
maiorum). Y la segunda pregunta: ¿Si Servio Tulio como el
introductor del lustrum hubiera
accionado por un prototipo, entonces, unas noticias de la tradición
antigua se conservarían?
A mi me parece que en calidad del
prototipo del lustrum y de las
lustraciones militares en general puede considerarse las revistas militares de
Rómulo, las cuáles están realizadas en el campo de Marte
por el rey cerca del Pantano Cabrío. Es decir, se trata de aquellas
revistas militares mencionadas por Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso y por
Plutarco en contexto de la matanza del primer caudillo romano. Así,
pues, nuestro objetivo es dar una definición al estatuto jurídico
del campo de Marte para los períodos preetrusco y etrusco y,
también, mostrar la significación de este terreno en la vida
política en aurora de la civitas
Romana.
***
Como es sabido, las asambleas populares
antiquísimas se llamaban ‘comitia curiata’[10]. En la época real las
tenían aspecto del orden de ciudadanos armadas (el exercitus instructus) en el campo de Marte. Dado que la
noción ‘el campo de Marte’ como término resistente de
la tradición se haya aplicado sólo al tiempo republicano y en la
época realista las denominaciones de aquello terreno se distinguieron,
entonces, introducimos en calidad del nombre convencional la noción
‘el Campo’. Sólo en este Campo en medio de los ciudadanos
armados, como mencionó Theodor Mommsen, se los solucionaban los
problemas decisivos de la vida política de la Roma de los reyes[11].
Una de las primaras descripciones de la
asamblea popular en el Campo ha dado por Livio: “…para realizar la
revista militar (Rómulo) convocó la reunión (contio) en el Campo cerca del Pantano
Cabrío…”[12]. La misma variante de la
tradición cita Plutarco: “…Rómulo desapareció
ní en el templo de Vulcano, ní en presencia de los senadores
solos, pero fuera de la muralla urbana cerca del supuesto Pantano Cabrío,
donde el pueblo se reunió…”[13]. Y a continuación Plutarco
dá una aclaración: “…este día (poplifugium)[14] inmolan víctimas, al salir de
la Ciudad al Pantano Cabrío…”[15]. En cuatro palabras, la reunión
de combatientes ha realizado en el lugar del futuro campo de Marte, es decir
– en el mismo lugar, donde en los tiempos de la República los
censores conducían censos – los census – que se habían acabado por la ceremonia de
purificación del pueblo Romano, es decir, por el lustrum (Varro, De ling.
lat. VI. 87-88).
Las versiones de Livio y Plutarco
ilustran sigientes fenómenos. Primero, Rómulo convocaba sus
acambleas curiales del carácter militar sólo fuera del pomerio, es decir allí, donde el rey romano
actuaba como un caudillo militar con el mandato no reducido por el Senado
– por el Consejo representativo de los gentiles[16]. Segundo, los autores antiguos
subrayaban exclusivamente el carácter popular de la reunión romuliana: Plutarco ha contrapuesto
agriamente la asamblea que tuvo lugar
en el Campo cerca del Pantano
Cabrío a la reunión senatoria que ha sesionado en el templo
de Vulcano.
Según el comentador Servio
Honorato, la pequeña parte del Campo con mismo trato con los terrenos de
otros representadores de la aristocracia urbana ha pertenecido al rey romano
desde los tiempos del legendario rey Latino: “Tenía otrora lugar
la costumbre (mos) de otorgar a los
hombres fuertes o a los reyes una parte pequeña de la área
pública, por ejemplo, como la tenía Tarquinio el Soberbio en el
campo de Marte. Esto terreno ha llamado por Homero el témenos”[17].
Es bastante probable que las realidades
históricas de la época real preetrusca sean transferidas por la
tradición antigua en los tiempos de Latino. En la aclaración de
comentador Servio se puede destacar unos rasgos del régimen
jurídico del Campo caracterícticos para la época
arcáica. Así, algún terreno situado en el Campo ha
pertenecido siempre a los reyes, y se
había dado una genealogía: los Troyanos → Ascanio → Latino → Rómulo[18]. Los reyes gozaban sólo de una
‘particula’ del Campo,
pero esta partícula estuvo bastante pequeña en comparación
con la superficie total del ager publicus,
según Servio Honorato. Tarquinio el Soberbio de misma manera,
también, como sus precursores, no había usado todo el Campo: en
vigor de la costumbre (mos) Tarquinio
poseía sólo una parte pequeña (aliquam particulam agri publici habuit in Campo) que había
sido irrelevante en proporción de todo el ager publicus. Los reyes romanos usaban este Campo vasto que
tenía territorio cerca de 700 júgeros[19] juntamente con multiples aristócratas
(viris fortibus) los huertos de los
cuáles figuran en los comentarios servianos en el primer lugar, y el
terreno de los reyes (regibus) era
alejado por Servio en la segunda posición. Al apelar a la autoridad de
Homero, el comentador de “La Eneida” intentaba primero a subrayar
la antigüedad de la costumbre de otorgar a la nobleza y a los reyes
algunos terrenos. Segundo, Servio subraya el estatuto jurídico especial
del huerto del rey (el témenos).
Por eso hay que tener en cuenta el problema de proporción del peso
político de los reyes y de la nobleza en territorio del ager publicus.
Iya L. Mayak ha dicho de que
“…los patres, es decir senadores se han reunido originalmente en
Palatino, es decir allí, donde está situado el núcleo
antiquísimo de la población romana…”. Pues, el Senado
no se ha convocado en el campo de Marte en la época de Rómulo[20]. Eso es claro: aquello campo (tšmenoj), es decir el futuro Campo sacro (religiosus) bajo Tarquinio el Soberbio
ha ocupado totalmente por el linaje tarquiniano (bona regia = regia praeda = ager Tarquiniorum: Liv. II. 5. 2-3).
Andrey M. Smorchkov, basándose
en el fragmento de Dionisio de Halicarnaso, se trataba de proponer una
teoría para explicar las correlaciones “el rey ↔ el Campo”: «Dionisio
(Dionys. III. 1. 4–5) dice de los terrenos, las rentas de los
cuáles se han dirigido no sólo a las necesidades personales (del
rey), sino a realizar las fiestas sacras… Pues, se subraya especialmente
que estos terrenos hayan sido las posesiones personales del rey y no hayan pertenecido
al ager publicus»[21]. Aquí son palabras ciertas de
Dionisio: “…Antes de él (es decir, Tulio Hostilio – Yar. M.) los reyes tuvieron un amplio y
fructífero terreno dado a ellos en usufruto[22]: los reyes invertieron las rentas del
terreno a las fiestas y sacrificios para los dioses y recibieron en abundancia
todo lo que fuese necesario para su vida personal. Aquello huerto constituyó
Rómulo (¿n ™kt»sato `RwmÚloj), cuando el rey lo privó de los
poseedores antecedentes por una guerra. Y cuando Rómulo fué
matado sin herederos, Numa Pompilio empezó a gozar de esta tierra…
Eso terreno no ha pasado a la propiedad pública, pero está
reservando perpétuamente para los reyes[23]. 5. Este terreno está otorgado
por el rey Tulio Hostilio a los Romanos que no haya poseido antes unos huertos
personales y está dividido por cantidad de estos pobres y el rey les ha
dicho de que para él fuere suficiente lo que haya tenido ya como una
posesión hereditaria recibida del padre (t¾n
patróan aØtù ktÁsin)”... Entonces, Dionisio subraya que este
Campo haya privado de enemigos por Rómulo y no invertido en el ager publicus, pero para convertirse
plenamente en el témenos. Y
está siguiendo una continuidad de usarlo por todos los reyes.
Pues, los reyes no eran poseedores
privados, como dice A. M. Smorchkov, pero gozaban del Campo precisamente como
jefes supremos de la civitas.
Dionisio precisa una diferencia entre la ‘posesión paterna’
hereditaria (es decir, el huerto del aristócrata romano Tulio Hostilio:
el vir fortis, en terminología
de Servio Honorato) y entre el terreno de lo que Tulio gozaba en calidad del
rey. La siguiente actividad Hostiliana para cambiar el estatuto jurídico
del Campo no elimina sin duda la situación descrita por comentador
Servio, cuando el huerto ‘paterno’ o, diga lo mejor,
‘gentilicio’ de Tulio Hostilio se pudo ser encontrado en
límites del Campo también como terrenos de que gozaban la nobleza
romana del período preetrusco.
Más lejos (Dionys. V. 13. 2)[24]
se trata de los acontecimientos ocurridos en el Campo en transcurso del
derrocamiento de Tarquinio el Soberbio. Dionisio dice que los Tarquinios hayan
poseido allende del terreno real (tšmenoj) “y otra tierra suya” (kaˆ t¾n aÙtîn gÁn), la cuál fué
también confiscada posteriomente por la sentencia del Senado. Todos
estos terrenos tarquinianos (además de lo cuál estuvo situado en
el Campo) estuvieron distribuyendo con toda la cosecha entre los Romanos
húmiles[25].
Podría imaginarse que el séptimo rey haya apropiado injustamente
a este terreno público y lo usado como quisiera, mientras que antes (prÒteron) de la gobernación de Tarquinio
el Soberbio aquella tierra se haya considerado en calidad del huerto sacro otorgado al Dios (ƒerÕn Ãn toàde toà
qeoà'), pero después
(œpeita) del destierro de Tarquinio el Campo haya obtenido
por la ley su antiguo estatuto, es decir – lo sacro (toàto d'
'Areoj Øp£rcein prÒteron ƒerÕn oƒ
eyhf…santo).
A veras, se queda la otra
cuestión no resuelta: ¿Cuándo el Campo distribuido por
Tulio Hostilio entre los Romanos sin tierra ha obtenido el estatuto
jurídico sacro? Las dimensiones y fronteras del témenos y de
otras haciendas tarquinianas no están descritas por las fuentes
literarias. En calidad de la frontera del mismo Campo puede probablemente considerarse
la muralla de Servio Tulio indicada por Plutarco (Plut. Rom. XXVII. 6), la cuál separaba el Campo de la Ciudad[26].
Es probable que los Tarquinios llegando
a Roma y obteniendo allí el derecho de asiento, hayan obtenido
también un terreno en el Campo conforme a la reforma agraria de Tulio
Hostilio. Cuando Tarquinio Prisco se hizo Rey, su huerto obtuvo un estatuto
jurídico nuevo, un título especial, aunque lo haya quedado en el
mismo lugar – en el Campo. En otro caso es que Tarquinio el Soberbio pudiese
recuperar o restituir la supremacía del rey sobre todos los terrenos
antes distribuidos por Tulio Hostilio; es semejante lo que el mismo rey haya
eliminado los censos de su precursor Servio Tulio. Pues, el poder de la autoridad senatorial (‘auctoritas
patrum’) en el ámbito del Campo (en calidad de la ‘agri
publici particula’) en el período etrusco de Roma ha cedido
asiento a la autoridad de los poderes
(el ‘imperium’) del rey como caudillo militar[27].
Para precisar la significación
del Campo a finales de la época realista apelamos a testimonios sobre el
estatuto del territorio conocido ya que ‘los bienes del rey’, ya
que ‘el campo de los Tarquinios’. Eso es el testimonio liviano:
“1. El pleito de los bienes reales, el cuál está resuelto
antes de devolver estos, se dirige como no cumplido a los patres (senadores). Allí ha vencido la ira: los padres han
prohibido devolver (los bienes al rey) y tampoco invertirlos en el ager publicus; 2. Los bienes debían
ser entregados a la plebe para saquearlos ya que, tocando al patrimonio de los
reyes, la plebe perdiese para siempre alguna esperanza a la
reconsiliación con ellos. El campo de los Tarquinios situado entre la
Ciudad y el río Tíber, ha dedicado por los ‘padres’ a
Marte y después está llamándose ‘el campo de
Marte’...”[28].
La otra versión de la
tradición analista reproducida por Plinio el Viejo y retrocedida de los
anales pontificales[29]
se corresponde mejor a los datos de Dionisio y de Livio: “Sea claro que una
estatua fuera dedicada por el decreto a la virgen vestal Caya Taracia
“para instalarla en el lugar que quisiera”; y fuere añadido
que por aquella estatua Caya obtuviera gran honor ya que (la estatua por
primera vez) fuera dedicada por decreto a una mujer. Yo cito de los mismos anales unas palabras sobre
los méritos de ella: “porque haya transferido gratuitamente el
campo Tiberino al pueblo Romano”[30].
El informe de Plinio el Viejo se
aprueba y agrega por Aulo Gelio en el capítulo ‘Sobre Aca Larentia
y Caya Taracia’ de sus “Noches Áticas”. El narrador
Gelio nos refiere al analista menor Valerio Anciado, quien, a su vez, ha
detectado estas noticias de los anales antiguos (in antiquis annalibus)[31].
Gelio había escrito: “4. Sobre todo, si (Caya Taracia) quisiera
después de cuarenta años de edad rechazarse del título
sacerdotal y casarse, ella haya tenido derecho de realizar todos estos hechos
en mérito de su generosidad y de sus beneficios, ya que hubiese regalado
el campo Tiberino o Marcial al pueblo
(Romano); 6. Como escrito en ‘la Historia’ de Anciato, en su
testamento (Caya) ha llamado como único heredero al rey Rómulo o,
como escrito por otros autores, al pueblo
Romano”[32].
Como veamos, tanto Plinio como Gelio nos referiesen no tanto a ‘la
Historia’ de Anciado[33],
cuanto a los anales antiguos pontificales. Sobre todo, la versión de
Anciado, según la cuál todo el Campo fué testado a
Rómulo sin prole, se parece menos convincente que las noticias de los
anales pontificales sobre otorgamiento del Campo al pueblo Romano, es decir
– sobre el nuevo estatuto del
Campo como tierra de categoría ‘ager publicus’[34].
Es claro que la tradición de “los Anales → Valerio Anciado → Plinio el Viejo → Aulo Gelio” tenga una
concordancia con el informe de Servio Honorato: es probable que los autores
antiguos no hayan dicho de todo el Campo, pero sólo sobre ‘el
terreno de Caya Taracia’ situado también en el Campo.
El análisis de algunas
direcciones de la tradición antigua permite a formular unas
apreciaciones. Así, según una versión – de los
anales pontificales – el territorio del campo de Marte no se encontraba
eviternamente en disposición del pueblo Romano. Según otra
línea (aquella versión de Servio Honorato a mi me parece lo
más avanzada), el Campo se hizo muy temprano una parte del ager publicus y en este territorio cerca
de Roma estaban situados unos pequeños huertos de la nobleza y,
también, el témenos del
rey. Sólo en la época etrusca todo el Campo ha pasado ya no en el uso, pero en la posesión
de la familia real de los Tarquinios. Así, sin reparar en lo que a
quién haya pertenecido este terreno – al rey, a su linaje o al
colegio vestal – en todos los casos el estatuto jurídico especial
del huerto sea transparente.
La otra tradición añadida
por Plutarco no aclara sus fuentes: es sólo evidente que estas se
presenten un extracto de la obra de Dionisio con agregaciones de los datos de
Livio. Plutarco dió su versión sobre el surgimiento de la isla en
medio del río Tíber. Aquí, en vez de la mujer de Rómulo
la vestal Taracia (el siglo VIII a. J.) se aparece ya la otra vestal del linaje
tarquiniano (a finales del siglo VI a. J.): “1. Después los
cónsules otorgaban los bienes reales a la plebe para saquearlos; la
hacienda del rey y su casa urbana eran igualadas con la tierra. Tarquinio
está poseyendo la mejor parte
(tÕ ¼diston) del campo de Marte y ahora aquella
está dedicada a la divinidad; 7. Algunos autores informan del hecho[35]
lo que se haya ocurrido no en el período, cuando está dedicado
(al Dios) el campo de el rey Tarquinio (tÕ
Tarkun…ou ped…on),
pero más tarde, cuando una Tarquinia[36]
ha dedicado a la divinidad el otro terreno adyacente al campo (del antiguo
rey)”[37].
A la defensa de la hipótesis
sobre el estatuto sacro del Campo (o sólo de una parte de esto) en la
época real testimonia no sólo el que en este Campo estuvieran
terrenos vestales y reales, sino el que después de saquear los bienes
pertenecidos a la familia real de los Tarquinios, el Campo no esté
distribuido por los Romanos, es decir – no hiciera una parte del ager publicus! Los bienes muebles
(praedia) del antiguo rey Tarquinio
eran saqueados por la plebe: pues, estos estuvieron bienes privados del rey. Pero el huerto real, es decir – los
bienes inmuebles (el campo de los Tarquinios = ager Tarquiniorum), como veamos, tenían el estatuto sacro (=
el témenos); por eso los
frutos (cereales) pertenecidos al terreno tarquiniano no eran saqueados, pero
eliminados premeditadamente o, puede ser, están dedicados a la divinidad
fluvial (campus Tiberinus) o
ectónica (campus Martius).
“El campo Tiberino” de los
Tarquinios, según la tradición liviana, está dedicado al
Marte como divinidad-padrón de la guardia real. En nombre de Marte los
reyes han realizado desde el tiempo antiquísimo los ritos purificativos
del carácter público, es decir – los lustros quinquenales
en el terreno real llamado “Al Pantano Cabrío” y situado en
el campo Tiberino[38].
Si aceptemos la versión de Dionisio sobre lo que aquello Campo (tÕ
ped…on) esté dedicado a la divinidad[39]
mucho tiempo antes del derrocamiento de Tarquinio, entonces, hasta en este caso
sean evidentes las siguientes relaciones: Marte → Rómulo ↔ los Tarquinios. Es decir, cada
versión no contradice a estas correlaciones y tampoco las excluye. Al
revés, todas las versiones se corresponden a nuestra hipótesis de
la dominación plena del rey sobre este territorio (pues, Rómulo
estaba ya una reincarnación de Marte) – sobre todo el Campo o
sólo sobre el terreno “Al Pantano Cabrío” (lo segundo
a mi me parece mejor). Es evidente que Dionisio se haya equivocado ya, cuando
haya propagado el régimen de la sacrosantidad no sólo al
témenos “Al Pantano Cabrío”, sino al todo el Campo.
Marte estaba no sólo “la
divinidad combatiente” (para G. Dumézil), sino la divinidad
antiquísima ectónica de la fertilidad de grano (según W.
Warde Fowler); estas dos hipóstasis están relacionados
indisolublemente en su culto[40].
Cada labrador en los tiempos de Catón el Censorio ha realizado en el
orden privado (Cato, Agr. 141: agrum terramque meam lustrare) una ceremonia anual de limpiar su
terreno de la inmundicia. El colegio sacral de los Arvales había hecho
casi lo mismo del nombre de toda la civitas
Romana[41].
Al tomar en consideración lo que el Campo y la cosecha de ello
pertenecieran a los Tarquinios, comprendiéremos porque Livio haya escrito
sobre la apropiación posible del huerto real y de los frutos cereales
como de un sacrilegio[42].
El trigo espigado allí estuvo también lo mismo inviolable y sacro
como el témenos y como los
poderes reales [43].
En otras palabras, precisamente el Campo está sacralizando los bienes
reales, y no vice versa. Valga la
figura, en la época arcáica precisamente el lugar decora a un ser humano – por almagre, como a una
estatua de la divinidad, al rey o al triunfador[44].
Es posible que sean los
auténticos los fragmentos de unos autores antiguos sobre lo que una
parte cierta del Campo estuviera no sólo en usufruto (perpétuo)
del rey romano, sino se hiciese en momento preciso un accesorio inherente de la
familia tarquiniana real. Y no importa lo que esta parte fuera una
posesión privada (de
Rómulo, como Anciado ha escrito) o colectiva
(del linaje tarquiniano, según Livio, Dionisio y Servio Honorato) o,
más tarde, una posesión pública
(según Plinio el Viejo y Aulo Gelio).
Lo más probable que para el
siglo VI a.J. se trate precisamente de la posesión gentilicia, como lo aclara Livio (Liv. II. 5. 1-2: ager Tarquiniorum).
Sin embargo, si tuviésemos en
cuenta que aquello fuera un terreno sacro público (el
‘témenos’: Hom. Il.
XII. 312 s. y Od. I. 390-393; Plut. Thes. XXXV. 3), entonces, fuere claro lo
que esto no estuviera siendo una posesión gentilicia hereditaria, hasta la gentilicia real. Y
de otra manera, si este terreno hubiera sido, como lo escrito por Dionisio, un
huerto fijado por la persona que hubiese realizado funciones del jefe de la civitas y trasladado al rey para
alimentarle (Dionys. V. 13. 2: TarkÚnioj d sfeteris£menoj œspeiren
aÙtÕ; – “Tarquinio sementaba la tierra para
sí mismo, apropiándola injustamente”), entonces, fuere
demostrativo el número plural que Livio haya usado para determinar la
cantidad comuna de los usufructuarios del Campo, es decir, del ager Tarquiniorum. Sin embargo, a pesar
de lo que el huerto se hiciera a derecho de usufructo del rey[45]
o lo haya pertenecido a derecho de posesión gentilicia al linaje
tarquiniano[46],
sea claro que después de expulsar el rey de Roma, su antiguo huerto fuera legalizado por el decreto senatorial (™yhf…santo) en calidad del sacro y vedado (religiosum).
Entonces, hemos llevado algunas
versiones diferentes (de la tradición antigua – contradictoria y
poliestratificada) sobre los orígenes y el estatuto jurídico del
Campo en la época arcaica romana. Una rama de la tradición sube a
los anales pontificales (según Plinio y Gelio), la otra está
presentada por las fuentes literarias romanas (según Livio y Servio
Honorato) y la tercera – helenizada y representada por Dionisio de
Halicarnaso y Plutarco – se destinguía un poco de una y de otra.
***
Entonces, intentaremos a separar el
núcleo de la tradición. Los autores antiguos han descrito los
siguientes aspectos del témenos:
1) la significación del mismo Campo y de los terrenos situados
allí; 2) la calidad de los terrenos, es decir, el estatuto
jurídico de estos – ¿ager
publicus o ager gentilicius o témenos?; 3) la antigua
denominación del campo de Marte y / o la denominación del huerto
real; 4) el nombre del rey que indica el tiempo de los acontecimientos
descritos por la tradición; 5) las relativas dimensiones del huerto real
situado en el Campo.
Casi todos los autores antiguos se
reunen en lo que el rey hubiera controlado personalmente todo el Campo o
sólo un terreno pequeño en el territorio campestre. Además
de este huerto los Tarquinios han ocupado legalmente (Plutarco) o contra las
costumbres (Dionisio) otros terrenos situados en el Campo (según
Plutarco, – no menos de dos terrenos en manos de los Tarquinios[47])
o fuera de las fronteras campestres (según Dionisio que ha dicho de las
‘posesiones paternas’ de Tulio Hostilio y de Tarquinio el Soberbio[48]).
Entonces, el témenos de
Tarquinio el Soberbio fué limitado jurídicamente de todas las
posesiones de esta familia noble (según Dionisio y Plutarco; no es tan
claro – según Servio Honorato).
Plinio, referiéndose a los
anales pontificales, y también Servio testimonian que el Campo y el
terreno real estuvieran los territorios de categoría ‘ager
publicus’. Livio y Plutarco han dicho sobre la posesión gentilicia
(el ager Tarquiniorum). Valerio
Anciado y Servio Honorato escribieron del ‘témenos’, es decir – del terreno especial in agro publico otorgado al jefe supremo
(pero Dionisio mencionó de la categoría ‘extra agrum
publicum’[49]).
La mayoría de los autores
antiguos menciona sólo la denominación republicana – el campus Martius, es decir, ellos no
estaban interesándose a la antigua denominación del Campo –
a la denominación pre-republicana. Sin embargo, los anales pontificales
(in antiquis annalibus, según
los enformes de Anciado, Plinio y Gelio) mencionan del campus Tiberinus de los primeros reyes, y Livio dice del ager Tarquiniorum etrusquizado. Sobre
todo, los Romanos y Griegos habían conocido la denominación del
témenos original, el cuál ha tenido – para los autores
antiguos – una referencia topográfica cierta, es decir – ‘Al
Pantano Cabrío’ (‘Ad
Caprae paludem’).
La mayor parte de los eruditos al
mencionar del campo de Marte relaciónalo al nombre del último rey
romano Tarquinio el Soberbio. Pero los antiguos no se habían interesado,
de veras, al problema de los orígenes del Campo, interesado tampoco al
estatuto jurídico de aquello para el período preetrusco.
Solamente Aulo Gelio (por mediación de Valerio Anciado) y Plinio se
apelaron a los anales antiguos, en los cuáles está denominado el
nombre de la vestal – eso sea una indicación del estatuto
jurídico-sacral del Campo o una parte cierta de esto –, la
cuál ha traspasado el Campo al pueblo Romano o al rey Rómulo.
Algo sobre el carácter sacro original del terreno ha oído
Dionisio que relacionaba también el origen de este huerto a la actividad
de Rómulo y que escribía inarticuladamente de la
sacralización reiterada de ‘algún’ campo Tiberino (es
decir, del antiguo témenos real) a inicios de la República. Es
probable que Dionisio haya identificado el estado del témenos griego (por ej., en Atenas) con el estatuto del huerto
sacro romano, es decir – con el estado del templum.
Las opiniones de los antiguos se han
divergido también en la cuestión de tamaños del huerto
real. Livio, Plinio y Gelio no se tocaban principialmente a esta
cuestión ya que después de derrocar del rey el Senado – que
pareciese a los antiguos – todo el Campo fué dedicado a Marte.
Plutarco ha dicho vagamente de conservar en el Campo de la Primera
República los terrenos pertenecidos a una mujer del linaje tarquiniano:
es evidente que la sacralización reiterada se haya tocado solamente al
huerto real – al témenos.
La rama helenizada de la tradición testimonia lo que el huerto real en
comparación con las dimensiones de todo el Campo fuera no sólo
“grande, espacioso y fructífero” según Dionisio, sino
“el mejor de los otros” terrenos allí situados, según
Plutarco. Por el contrario, el comentador tardoromano Servio no destaca
especialmente el témenos de la
multitud de los otros terrenos de aristócratas, llamándolo como
una particula de todo el ager publicus.
Pues, se dibuja el cuaderno siguiente.
En la época arcáica con el pomerio Urbano cerca del río
Tíber estaba lindado un campo amplio, es decir el ager Tiberinus, en lo cuál estaban situados como los
terrenos de la nobleza romana, tanto el témenos
del rey. Aquello Campo en la época preetrusca ha recibido ya un estatuto
jurídico analógico al ager
publicus casi republicano, pero el témenos siempre (Dionys. III. 1. 4: ¢eˆ) conservaba sus antiguos estatuto y
estado. Aquello huerto llamado “Al Pantano Cabrío” se destacaba
de los otros terrenos de la nobleza por su latitud y por la calidad de tierras.
En este huerto los reyes, como lo está constituido por Rómulo[50],
realizaban las revistas militares antes de salir a la campaña de guerra
anual. En Atenas del período peisistrático el Gran témenos
de Teseo (tÕ Qhse‹on: Aristot. Athen. polit. XV. 4) había desenpeñado la
función semejante – la militar. Al llevar a los poderes, los
etruscos Tarquinios empezaron gradualmente a cambiar el estatuto
jurídico del Campo que al fin y al cabo fuera transformado en el ager gentilicius Tarquiniorum.
Sólo en el período de la Primera República todos los
terrenos del Campo recibieron poco a poco el estatuto jurídico-sacro integral, el cuál se ha reflejado
en la denominación campestre nueva,
es decir – “campus Martius”.
Al determinar el estatuto del campo de
Marte para la época real y al tomar en consideración los datos de
nuestras fuentes, se puede concluir lo siguiente. Los reyes romanos estaban
realizando las revistas militares en el huerto sacro (el témenos!) que siempre ha pertenecido sólo a los jefes
de la civitas. El témenos
estaba siendo durante la época real una parte especial del campo
Tiberino. La causa por la cuál los reyes realizaban revistas militares
en su huerto es clara: sólo en este territorio, es decir fuera del
pomerio de Roma, los reyes no estaban vinculados en sus acciones por la
posibilidad de la actividad oposicionista a parte de los jefes de las curias[51],
los cuáles han actuado en nombre del Senado[52]
(¡tenga en cuenta la matanza de Rómulo!). El Consejo de los patres se ha convocado nunca en el campo
Tiberino; además, a inicios de la temporada guerrillera los poderes
supremos fuera del pomerio Urbano (en los condiciones de la sociedad primitiva)
se han transmitido plenamente al rey.
Por eso, a mi me parece que no sean
argumentos suficientes para desconfiar de los informes sobre realizar por el
rey las revistas militares en el Campo de la época preetrusca
(véase: Liv. I. 16. 1). Como mostró por un material de la otra
época y territorio Claude Lévy-Bruhl, “la
participación personal entre un miembro del clan totémico y entre
el período heróico (mítico) se asocia al terreno
determinado en este país”[53].
En la Historia romana eso fué un terreno llamado “Al Pantano
Cabrío” situado en el campo Tiberino, es decir – en el
futuro campo de Marte.
A eso se puede añadir lo que
conocido por todos – que las revistas militares, las cuáles
inauguraban temporadas guerrilleras, estén realizándose
también en marzo en la Francia Barbárica (cf.: Gregor. Turon. Hist. Franc. II. 27: los campi Martii, en el siglo VI d. J.),
entonces estuviere claro el que en ambos casos se haya seguido la misma
continuidad en todas las tres dimensiones: en
el lugar, en la temporada y en la manera de proceder de los ambos reyes (es
decir, de Rómulo: Liv. I. 16. 1 y, también, de Servio Tulio: Liv.
I. 44. 1-2), se coinciden prácticamente en todos sus aspectos. Por
consiguiente, las revistas militares de Rómulo realizadas en el huerto
antiquísimo llamado “Al Pantano Cabrío” y situado en
el futuro Campo de Marte llegaron a hacerse algunos prototipos para los census y lustra instituidos ya por el penúltimo rey romano Servio
Tulio.
[1] Véase la bibliografía que contiene
pormenores en los artículos de Yar.
V. Melnichuk (Я. В. Мельничук): Некоторые аспекты Римского lustrum (часть 1) // Ius antiquum. 2002.
№ 10. 73-87; Idem. Некоторые
аспекты
римской
сакральной
церемонии lustrum
(часть 2) // Ius antiquum. 2002. № 11. 54-64; Idem. Всеобщее
очищение
римского
народа // В
поисках древности:
история
древности и
археология.
М., 2006. 145-154.
[2] El análisis de estos problemas
está preparada por las obras de muchas generaciones de historiadores,
juristas y filólogos a inicios del siglo XIX. Véase las obras y
artículos principales: J. Rovers.
De censorum apud Romanos auctoritate et existimatione ex veterum
rerumpublicarum conditione explicanda. Traiecti ad Rhenum, 1824; W. Soltau. Über den Ursprung den Census und Censur in Rom //
Philologenversammlung in Karlsruhe, 1882. Lpz., 1883. 146-170; M. Nowak. Die Strafverhängungen der Censoren.
Breslau, 1909; E. Schmähling.
Die Sittenansicht des Censoren, ein Beitrag zur Sittengeschichte der
römischen Republik // Würzburg Studien zur Alterthums-Wissenschaft. Stutt., 1938. № 12. 1 ss.; F. Cancelli. Studi
sui censores. Milano, 1957; Ja. Suolahti.
The Roman Censors. Helsinki, 1963; G. Piéri. Histoire du Cens de ses origines à la fin de la
République romaine. P., 1967; Cl.
Nicolet. Le métier de citoyen dans la Rome republicaine. P., 1976. Chap. 2.
[3]
Véase: Th.
Mommsen. Römisches Staatsrecht. Lpz., 1887. Bd. 2.
331-462; H. Mattingly. The Property Qualifications of the
Roman Census // Journal of Roman Studies. 1937.
№ 27. 99-107; F. De Francisci. Dal Regnum alla Res publica // Studia et
Documenta Histоriae et Iuris. 1944. № 10; M. Last. The Servian Reforms // JRS.
1945. № 35. 30-48; A. Bernardi.
Dagli ausiliari del rex ai magistrati
della respublica //Athenaeum. 1952.
Vol. 30. 3-58; F. De Martino.
Intorno all’origine della repubblica romana e delle magistrature // ANRW.
1972. Т. 1. Bd. 1. 217-249; E. Gjerstad. Innerpolitische und militärische Organisation in
frührömischer Zeit // ANRW. 1972. T. 1. Bd.
1. 136-188; G. Lobrano. Plebei magistratus, patricii magistratus,
magistratus populi romani // SDHI. 1975. № 41. 245-277.
[4]
Véase: W. Kubítschek. Martius
ager // Real-Encycl. Stutt., 1930. Bd. XIV. H.2. 2025-2032; И. Л. Маяк
(I. L. Mayak).
Рим первых
царей:
Генезис
римского
полиса. М., 1983; Е. М.
Штаерман (Ye. M.
Stayermán).
Социальные
основы
религии
Древнего
Рима. М., 1987. Гл. 1; О. В.
Сидорович. (O. V.
Sidoróvich).
Дивинация:
религия и
политика в
архаическом
Риме //
Религия и
община в
Древнем Риме.
М., 1994. 69-84; Э.
Бенвенист (É. Benveniste).
Censor ‘цензор’ и
auctoritas ‘власть’ // Он
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индоевропейских
социальных
терминов. М., 1995.
326-331; Л. Л.
Кофанов (L. L.
Kofánov).
Сакральное
право и
эволюция так
называемых
«царских
законов» в VIII–VI вв.
до н. э. // ВДИ. 2006. № 1.
48-70; Дж.
Шайд (J. Scheid).
Религия
римлян. М., 2006. 118
сл.; А. М.
Сморчков (A. M.
Smorchkov). Regnum et sacrum:
о характере
царской
власти в
Древнем Риме //
Ius antiquum. 2002.
№ 10. 40-54; Idem. Сакральные
полномочия
цензорской
власти в
римской
республике //
ВДИ. 2008. № 3. 49-63.
[5]
Véase: A. Zumpt. Über die Lustra der Römer // Rheinisches Museum
für Philologie. Frankfurt/Main, 1870. Bd. 25. 465-506, und – 1871.
Bd. 26. 1-38; W. F. Otto. Lustrum // RhM. 1916. Bd. 17. 17-40; H. Berve. Lustrum //
Real-Encycl. Stutt., 1927. Bd.
XIII. 2040 ss.; A. Szábó.
Lustrum und Circus // Archiv für
Religionswissenschaft. 1939. Bd. 36. 135-160; R.
M. Ogilvie. Lustrum condere // JRS. 1961. № 51. 31-39.
[6] Véase en el libro de Levón A. Abramyán. Fiesta
primitiva y la Mitología: Л. А. Абрамян. Первобытный
праздник и
мифология.
Ереван, 1983.
[7] Véase en el libro de David Fountainrose et al. La teoría ritual del mito: Д. Фонтенроуз, В. Бэском, К. Клакхон, С. Хьюман. Обрядовая теория мифа. С.-Петербург, 2003.
[8] Véase en el libro de Mircea Eliade. Cosmos y la Historia: М. Элиаде. Космос
и история. М., 1987. 243.
[9] Véase el libro nuevo de Andrea Carandini. Re Tarquinio e il divino bastardo: Storia della dinastia
segreta che rifondò Roma. Milano,
2010; ‘Tyrant king parace found’ – http://ansa.it/web/notizie/rubriche/english/2010/02/25 .
[10] Sobre las curias, véase: Fr. De Martino. Storia della Costituzione Romana. Napoli,
1958. Vol. 1. 9 ss.; R. Е. А. Palmer. The Archaic Community of the Romans. L., 1970. 175 s.; A.
Аlföldi. Die Struktur des voretruskischen Römerstaates.
Heidelberg, 1974. 67; I.
L. Mayak. La
Roma de los primeros reyes (И. Л. Маяк. Рим
первых царей.
Москва, 1983. 220 и сл. «Desde el tiempo
antiquísimo las curias eran organizaciones étnicas, religiosas y
socio-potestarias, las cuáles agrupaban unas localidades vicinas y
gentiles (los vici) situadas en el
territorio cierto limitado (los pagi)…
Pero la homogenidad étnica y social de las curias fué rumpida ya
en la época preromana o primoromana... Curia, en general, estuvo
evidentemente una comunidad vicina y local» (Véase en el
artículo de A. V. Kóptev
“La forma de la propiedad antigua y el Estado de Roma” = А. В. Коптев. Античная
форма
собственности
и
государство в
Древнем Риме
// ВДИ. 1992. № 3. 9).
[11] Т. Моммзен История Рима (= Theodor
Mommsen. Historia de Roma). СПб., 1997.
Т. 1. 75: «para descadenar la guerra
ofensiva (en la época de los reyes – Yar. M.) era necesaria, como a mi me parezca, la resolución
del Ejército Romano y no de la reunión ordinaria de
ciudadanos». Ídem = Он же. Указ. соч. Т. 1. 90: «Desde los tiempos (de
la Reforma Serviana – Yar. M.)
el rey pedía cada vez la resolución de las Centurias para
descodenar la guerra ofensiva». Véase también los
artículos de: О. В. Сидорович. Куриатная организация в начале республики (= Olga
V. Sidoróvitsch. La organización curiata de la Primera República) //
Тезисы Х
авторско-читательской
конференции
«Вестника
Древней
Истории». М., 1987. 148-149; Михайловский
Ф.А.
Назначение
древнеримского
куриатного закона
(= Födor A. Mijaylówski. El objetivo
de la Ley curiata Romana) //
Социально-политические
и
идеологические
проблемы
истории
античной
гражданской общины.
М., 1992. 89-101; Кофанов
Л.Л. Понятие
poploe
и характер
куриатных
комиций в
древнейшем
Риме (= Leonid L. Kofánov. La noción del poploe y el carácter de los Comicios curiatos en la Roma
antiquísima) // ВДИ. 2002. №
1. 97–106. En la ciencia
contemporánea las curias Romanas (de la ‘co-vir-ia’ = la
reunión de los hombres) se presentan en calidad de las reuniones viriles
típicas, es decir, como las organizaciones armadas (véase: Маяк И.Л. Указ. соч. 98
и сл.; Коптев
А.В. Указ.
соч. 9 сл.;
Сморчков А.М. Римское
публичное
жречество
между
царской
властью и
аристократией
// ВДИ. 1997. №
2. 36 и сл. (= Andrey
M. Smorchkov. La sacerdotalidad pública Romana...). Sobre la
significación importante del rey como caudillo de Ejército en las
primeras sociedades indoeuropeas véase la nota característica de Émile Benveniste en su
“Vocabulaire des Institutions indo-européenes. Paris, Minuit,
1970. T. 1: Économie, parenté, société”.
Libr. 3, Chap. 6 (Бенвенист Э. Указ. соч. 240): «Para nosotros la paz es
un estado normal que se rumpe por la guerra; para los antiguos el estado normal
era lo que se rumpiera por la paz».
[12] Liv. I. 16. 1: His inmortalibus editis operibus… ad exercitum recensendum
contionem in сampo
ad Caprae paludem [Romulus] haberet... A la figura «ad exercitum
recensendum» ( = para realizar la revista militar) prestó mea
atención el traductor del primer libro liviano, Dr. V. M. Smirin.
[13] Plut. Rom. XXVII. 6: ἕτεροι δ´ οἴονται μήτ´ ἐν τῷ ἱερῷ τοῦ Ἡφαίστου μήτε μόνων τῶν βουλευτῶν
παρόντων γενέσθαι τὸν ἀφανισμόν, ἀλλὰ τυχεῖν μὲν ἔξω περὶ τὸ καλούμενον αἰγὸς ἢ ζορκὸς ἕλος ἐκκλησίαν
ἄγοντα τὸν Ῥωμύλον...
[14] En el momento de matanza de
Rómulo en lo cuál está realizando el rito militar de
“la huída del pueblo” (poplifugium
= ὄχλου
φυγὴ),
es decir – un modo de la revista militar y de la prueba de
preparación de ciudadanos armados a la guerra.
[15] Plut. Rom. XXIX. 2: ᾗ
δ´ ἡμέρᾳ μετήλλαξεν,
ὄχλου φυγὴ
καλεῖται καὶ νῶναι
Καπρατῖναι διὰ
τὸ θύειν εἰς τὸ
τῆς αἰγὸς ἕλος ἐκ
πόλεως κατιόντας·
τὴν γὰρ αἶγα κάπραν [Caprae palus] ὀνομάζουσιν.
[16] En términos romanos es cum imperio infinito. En la
historiografía se ha propagado el punto de vista del historiador
italiano Pietro De Francisci
(Primordia civitatis. Roma, 1959. 139 ss.) sobre el que el rex haya sido el caudillo militar (ductor) y, de tal modo, haya recibido un
vigor mágico y poderes especiales basados a la cárisma, y por eso
la persona del rey romano tuviera un carácter supernatural. Luigi Capogrossi Colognesi (Dalla
tribù allo stato: Le istituzioni dello Stato cittadino. Roma,
1990. 87 s.) no ha mantenido la tesi francisciana
sobre cárisma
del rey. Cf.
también: Iya L. Mayak.
Op. cit. 241 s.; В. В.
Дементьева Государственно-правовое
устройство
раннего Рима.
Ярославль, 2004. 21 s. (= Vera V. Deméntieva.
El estatuto jurídico-público de la primera Roma Antigua).
[17] Serv. Aen. IX. 272: CAMPI, QVOD
REX HABET IPSE LATINVS: Mos fuerat, ut viris fortibus sive regibus pro honore
daretur aliqua publici agri particula, ut habuit Tarquinius Superbus in сampo
Martio: quod spatium ab Homero tšmenoj
dicitur. Cf. en «Ilíade»:
Hom. Il. XII. 312-313; Od. I. 390-393. Dmitri M. Petruschevski
(Общество и государство у Гомера = Sociedad y el Estado de Homero. М., 1913. 15-16) decía del huerto
real en la Grecia homérica: «Se puede señalar dos fuentes,
adonde el rey había recibido productos para hacer gastos y para realizar
ritos públicos...: primero, eso fué el domain del rey, es decir – un terreno dado a él en
usufruto (tšmenoj)…». La noción “el huerto
sacro del rey” (tšmenoj) figura en la biografía plutarquiana del
héroe ateniense Teseo. Al estar el rey, Teseo «recibió del
pueblo un huerto sacro» (Plut. Thes.
XXIII. 5: ™xhršqh d kaˆ
tšmenoj aÙtù/').
[18] Según el mito, el rey Latino ha
recibido este Campo del troyano Ascanio: Serv. Aen. IX. 272: quod Latinus
pro honore de republica habuit, ab Ascanio intellegamus esse promissum (el
que Latino recibió del Estado por sus méritos, consideremos que
fué prometido a él por Ascanio). Más tarde Apiano (App. Bell. civ. I. 106) ha prolongado esta
continuidad mítica al dictador del siglo I a.J. Lucio Cornelio Sila que
fué sepulto en el Campo de Marte, como
si fuera en relación de todos los reyes (¡y los reyes solos! =
Basile‹j q£ptontai mÒnoi). En otras palabras, durante toda la época republicana
en la conciencia de los Romanos el Campo de Marte se había asociado
firmamente con la autoridad suprema, es decir – con la real (desde los
tiempos antiquísimos).
[19] La representación de las
características de calidad y cantidad del Campo de Marte ha dado por
geógrafo del siglo I a. J. Estrabón (Strabo, V. 3. 8 – 236): «en realidad, y la latitud del Campo
ha sorprendido a nosotros ya que, a pesar de la multitud de hombres jugantes
con balón, con aro o hacientes gimnástica, - allí se resta
un amplio espacio para correar con carrozas y para hacer otros ejercicios
ecuestres... la tierra está verde durante todo el año...».
[20] Iya L. Mayak (Roma... 237), dicendo sobre los lugares de
reunión del Senado en la época de los siete reyes, destaca
mientre unos lugares la localización siguiente: «El lugar de las
reuniones senatorias... estaba vicino al templo de la dea Belona. El
último lugar está situado en el Campo de Marte, es decir –
fuera de los límites de la Ciudad de los primeros reyes y fuera muy
lejos de los límites de la época real».
[24] En
el fragmento siguiente (Dionys. V. 13. 3) Dionisio se dobla casi totalmente un
fragmento de Livio (Liv. II. 5. 3).
[25] Dionys. V. 13. 2: kaˆ t¾hn aÙtîn
gÁn Óshn ™kškthnto to‹j mhdšnaklÁron
œcousi dišneiman, ™n mÒnon ™xelÒmenoi
ped…on, Ð ke‹tai metaxÝ tÁj te pÒlewj
kaˆ toà potamoà.
[26] Véase: W. Kubítschek. Martius
ager // Real-Encyclopaedie. Stutt., 1930. Bd. XIV. H.2. 2027. La mayor longitud del Campo de Marte desde el río
Tíber hasta la muralla Serviana se oscila el los límites cerca de
1800-2000 metros. hd
[27] Lo más sobre la actividad de los reyes etruscos
en esta dirección, véase: R.
M. Ogilvie. Early Rome and the
Etruscans. L.; Glasgow, 1976. 43-92.
[28] Liv. II. 5. 1-3: De bonis regiis, quae reddi ante censuerant, res integra refertur ad
patres. Ibi vicit ira; vetuere reddi, vetuere in publicum redigi.
2. Diripienda plebi sunt data, ut contacta regia praeda spem in perpetuum cum
iis pacis amitteret. Ager Tarquiniorum qui inter urbem ac Tiberim fuit,
consecratus Marti, Martius deinde campus fuit. 3. Forte ibi tum seges farris
dicitur fuisse matura messi. Quem campi fructum, quia religiosum erat
consumere, desectam cum stramento segetem magna vis hominum simul immissa
corbibus fudere in Tiberim tenui fluentem aqua, ut mediis caloribus solet. La
noción “mediis caloribus” significa una temporada desde la
mitad de julio hasta inicios de agosto. Véase también: A. Schwegler. Römische Geschichte.
Tübingen, 1856. Bd. II. 45-46.
[29] Véase: Serv. ad Aen. I. 373: «Los anales se formaban
de tal modo: cada año el pontífico máximo escribía
habitualmente en una tabla blanca los nombres de los cónsules y de otros
magistrados, y también – unos acontecimientos memorables, de
día en día, los cuáles han tenido lugar en Roma y fuera
– en el período guerrillero, en la tierra y en el mar. Gracias a
los pontíficos, los antiguos han formado 80 libros de memorias anuales y
los llamado ‘anales máximos’ conforme al título de
‘el pontífico máximo’, el cuál escribía
memorias» (Ita autem annales conficiebantur:
tabulam dealbatam quotannis pontifex maximus habuit, in qua praescriptis
consulum nominibus et aliorum magistratuum digna memoratu notare consueverat
domi militiaeque terra marique gesta per singulos dies. Cuius diligentiae
annuos commentarios in octoginta libros veteres retulerunt, eosque
a pontificibus maximis a quibus fiebant annales maximos appellarunt).
Sobre la significación y el
período de la formación de los anales pontificales véase
en el libro de Olga V. Sidoróvich “Los analistas y anticuarios. La
historiografía romana desde el siglo III hasta I a.J”: O. B. Cидорович. Анналисты и антиквары. Римская
историография
конца III-I
вв. до н.э. М., 2005. 23-76.
[30]
Plin. Nat. Hist. XXXIV. 25: Invenitur
statua decreta et Taraciae Gaiae sive Fufetiae virgini vestali, «ut
poneretur ubi vellet»,
quod adiectum non minus honoris habet quam feminae
esse decretam. Meritum eius ipsis
ponam annalium verbis:
«quod
campum Tiberinum gratificata esset ea populo».
[31] Aulo Gelio doblaba en la mayor parte el
fragmento de Plinio el Viejo, pero en el contexto más amplio ha
traducido al fin y al cabo, también las noticias de los anales
pontificales. Véase: Gell. VI (VII). 7. 1: Accae Larentiae et Gaiae Taraciae, sive
illa Fufetia est, nomina in antiquis annalibus celebria sunt.
[32] Gell. VI
(VII). 7. 4, 6-7: Praeterea si
quadraginta annos [Taracia] nata sacerdotio abire ac nubere voluisset, ius et
potestasque exaugurandi atque nubendi facta est munificentiae et beneficii
gratia, quod campus Tiberinum sive Martium populo
condonasset. 6. ea testamento, ut in Antiatis historia scriptum
est, Romulum regem, ut quidam autem
alii tradiderunt, populum Romanum
bonis suis heredem fecit. 7. ob id meritum a flamine Quirinali sacrificium ei publice
fit et dies e nomine eius in fastos additus.
Véase la literatura sobre Caya Taracia: Boehm. Gaia Taracia // Real-Encycl. Stutt.,
1927. Bd. VII. 480-483, basándose en
las fuentes siguientes: Cato, Orig.
I. 16; Macrob. Sat. I. 10. 16: ager Turacen;
Fest. 204 L (189): opima spolia.
[34] También (Plut. Rom. V) y Plutarco informa que una Aca
Larentia haya testado, en la época de Rómulo, todos sus bienes inmuebles
al pueblo Romano.
[36] Sobre todo, Plutarco ha escrito lo
siguiente: «Aquella Tarquinia era una virgen sacerdotal – una de
las vestales que obtuvo los méritos grandes por su donación. A pesar
de todo, ella como la única de todas las mujeres – ha obtenido el
derecho de testimoniar en el proceso jurídico». Si Plutarco, en
pos de sus fuentes no identificadas, no confunda aquella Tarquinia con C.
Taracia o Aca Larentia de Plinio el Viejo y de Gelio (mucho más sobre
Larentia y ‘Tarucia’, véase: Plut. Quaest.
Rom.
35 = 272А–273B),
entonces la versión de Dionisio sobre la confiscación de todos los terrenos de linaje tarquiniano
(precisamente en el Campo) contradice a los datos de los otros autores.
[37] Plut. Publ. VIII. 1-3 et 7: 1. Ἐκ τούτου τὰ
μὲν χρήματα τῶν
βασιλέων
διαρπάσαι τοῖς
Ῥωμαίοις ἔδωκαν,
τὴν δ´ οἰκίαν
κατέσκαψαν καὶ
τὴν ἔπαυλιν. τοῦ
δ´ Ἀρείου πεδίου
τὸ ἥδιστον ἐκέκτητο
Ταρκύνιος, καὶ
τοῦτο τῷ θεῷ
καθιέρωσαν. 2. ἔτυχε
δὲ τεθερισμένον
ἄρτι, καὶ κειμένων
ἔτι τῶν δραγμάτων,
οὐκ ᾤοντο δεῖν ἀλοᾶν
οὐδὲ χρῆσθαι
διὰ τὴν καθιέρωσιν,
ἀλλὰ συνδραμόντες
ἐφόρουν τὰς ἀμάλλας
εἰς τὸν ποταμόν.
3. ὣς δ´ αὕτως καὶ
τὰ δένδρα κόπτοντες
ἐνέβαλλον, ἀργὸν
παντάπασι τὸ
χωρίον ἀνιέντες
τῷ θεῷ καὶ ἄκαρπον.
… 7. ἔνιοι δὲ τοῦτο
συμπεσεῖν ἱστοροῦσιν
οὐχ ὅτε τὸ
Ταρκυνίου
καθιερώθη πεδίον,
ἀλλὰ χρόνοις ὕστερον
ἄλλο χωρίον ὁμοροῦν
ἐκείνῳ Ταρκυνίας
ἀνείσης.
[38]
Сf.: Liv. I. 16. 1 y I. 44. 1–2. Aquí nos reunimos al
punto de vista sobredicho de A. M. Smorchkov (А. М. Сморчков. Op. cit. 36-37): «...en la
mayoría de casos se trata de la existencia prolongada de los cultos y de
la sacerdotalidad desde los tiempos prehistóricos y de la
acomodación de estos a nuevas condiciones de la estatalidad deveniente o
– de la acomodación que está relacionada a la
reorganización conciente en sus intereses a parte de la naciente
autoridad política... Las direcciones generales de reorganización
de los cultos y de la sacerdotalidad en la época real se destacan ya
bastante claro».
[39] Es evidente que el segundo fragmento
de Dionisio sea necesario de comprender en el sentido de lo que la primera
dedicación a Marte se tocaba sólo al huerto real (= del
témenos) ya que el rey estuviera, por primera vez, caudillo militar y Marte
– el padrón de los mílites. Es probable que Dionisio se
hubiese equivocado, al propagar el régimen de sacralidad no sólo
al témenos, sino a todo el Campo.
[40] Véase: W. Warde Fowler.
The Roman Festivals of the Period of the Republic. An Introduction to the Study
of the Religion of the Romans. L., 1908; Idem. The Religious Experience of the Roman
People. L., 1933; G. Dumézil. Servius
et la Fortune. Essai sur la
fonction sociale de louange et de blâme et sur les éléments
indo-européens du cens romain. P.,
1942; Idem. La religion romaine archaïque. P., 1987. Сf.: K. Latte.
Römische Religionsgeschichte. München, 1960; R. Ogilvie. Early Rome… 35-40.
[41] Véase: Acta
Fratrum Arvalium quae supersunt. Restituit et illustravit G. Henzen. Berolini, 1874: passim.
[42] Véase: Liv. II. 5. 3: religiosum,
сf.
una aclaración de Livio: Liv. II.
14. 1-4. Los casos analógicos: Liv. XLII. 3. 3: auctoritate censoria sociis deterritis id sacrilegium prohibere;
Dionys. V. 13. 3; Val. Max. I. 1. 20:
sacrilegium.
[43] Sobre lo semejante ha escrito por Lucien Lévy-Bruhl (Le surnaturel
et la nature dans la mentalité primitive, Paris, 1931 = Сверхъестественное и природа в первобытном мышлении. М.,
1937. 199): «Aquí tenemos hecho de
una de aquellas habituales a la mentalidad primitiva reprecentaciones
materiales sobre calidades no materiales o sobre representaciones no materiales
de las cosas materiales, la cuál nos tratamos sin éxito de
comprender». L. Lévy-Bruhl ha llamado esto un “simbolismo
realístico de conciencia” (Ibid. 247).
[45] Si eso no fuera así, entonces
la solicitud de devolución de los bienes al rey hasta ausente pero
valente, tampoco se hubiera examinado.
[46] Es probable que se trate de la gens y no de la familia Tarquiniorum: de otro modo no sea claro porque los Romanos
revocasen más tarde los representadores de linaje tarquiniano del
consulado.
[47]
Como testimonia Plutarco (Plut.
Thes.
XXXV. 3), notando a una obra del
historiador griego Filócoro (Philoch.
= F. Gr. H. 328F. 18a), a finales de su regno Teseo ha tenido
ya en Atenas más de
4 terrenos recibidos del su pueblo para
comer y para hacer ceremonias: «Teseo... todos los huertos sacros,
los cuáles la Ciudad le ha otorgado antes,
dedicó
a Hercules, mandando para el futuro a llamar todos
estos terrenos no los ‘Teseyos’, pero
‘Heracleyas’
exepto los 4, como dice Filócoro»
(ὁ Θησεὺς
… ὅς´ ὑπῆρχε
τεμένη πρότερον
αὐτῷ τῆς πόλεως
ἐξελούσης, ἅπαντα
καθιέρωσεν Ἡρακλεῖ
καὶ προσηγόρευσεν
ἀντὶ Θησείων Ἡράκλεια,
πλὴν τεσσάρων, ὡς
Φιλόχορος ἱστόρηκεν·).
Sin embargo, Teseo fué una
persona legendaria y sus acciones están sólo adscritos a
él. Pero sobre la dedicación del campo Tiberino a Marte en el período
de República es notable bastante claro: esto es un hecho
histórico.
[48] Si el rey Tulio Hostilio ha tenido,
exepto el campo Tiberino o exepto sólo un témenos en esto Campo,
solamente un “huerto paterno”, entonces eso no significaría
que el rey Tarquinio el Soberbio no pudiera tener unos témenos en el
Campo, pues una parte del Campo se hubiese encontrado en posesión de su
linaje (por ej., a derecho de la occupatio
agri publici) hasta después del derrocar el último rey.
[51] Algunos historiadores opinan que el lars de la ciudad etrusca Clusium Porsena haya mangoneado en Roma
en el período del 509-504 años a.J., al instalar sobre los
Romanos un régimen a manera de ‘protectorado’. Véase:
J. Heurgon. The Rise of Rome to 264 BC. L., 1973. 156
ss.
[52] Robert Palmer (Op. cit. 140) contraponía las 30 curias primarias como organizaciones gentilicias
y no militares a las tribas –
organizaciones tardes y artificialmente criadas como destacamentos
militarizados con carácter de vicinidad. El otro punto de vista
está presentado por Pietro De
Francisci: las curias fueron artificialmente transformadas a unas
subdivisiones para reclutamiento, y el rex
obtenía de vez en vez el mando supremo sobre estas a base de la lex curiata de imperio. Según J. Heurgon (Op. cit. 124), la aprobación de la lex curiata fué solamente una
formalidad: los comicios curiados habían sólo ratificado
resoluciones del Senado. Heurgon (Op. cit. 127) subrayaba que los reyes romanos
del período preetrusco regnasen independientemente, y el Senado
estuviese bajo los reyes como un órgano solamente consultivo, como un
Consejo del rey (consilium regis). Sin embargo, sea dudoso que
Heurgon tuviera una base de fuentes suficientes para señalar tan
despreciativo a la significación política del Senado en aquella
época.