Seconda-pagina1[ISSN 1825-0300]

 

N. 9 – 2010 – Tradizione-Romana

 

 

Melniciuk-1Yaroslav V. Melnichuk

Universidad Estatal “Lomonósov”

de Moscú (MGU)

 

 

El origen del Campo de Marte y su importancia en la Roma de los reyes

 

 

 

Abstract: The Origins of the Field of Mars and its Significance in the Royal Rome.

 

The article deals with the determination of the juridical status of the Field of Mars in some periods of the royal epoch of Rome as well as the significance of this territory in the political life of Roman civitas in the dawn of its existence. The Author analyses many fragments of works of Livy, Dionysius of Halicarnassus, Pliny the Elder, Plutarch, Aulus Gellius, Servius Honoratus and other, which describe various aspects of using of territory of the Field of Mars by the Roman kings. It permits to advance the hypothesis about the total domination of the Roman king as reincarnation of Mars over the sacralized territory of this Field: unless over the whole place, then over its plot, as the Athenian témenos of Theseus, later titled by the Romans as ‘At Goat Marsh’ – Ad Capram Paludem.

The results of the research turned out that the Roman kings every time had been conducting the military meetings and inspections in their own sacralised plot – the témenos, because in the territory of the Field, outside the urban boundaries, they was not limited in their actions by the opposition of some curiate chiefs – the patres, and by the senate on the whole. The council of curiate leaders was not convoked any time in the Field of Tiber (early campus Tiberinus or later campus Martius), and on the beginnings of the warseasons the imperium outside the urban pomerium was completely passing to the king.

Thus, it was no reason to reject, for the preetruscan period, the historicity of Livy’ witness about conduction a military meeting in the Field of Mars by the king (Liv. I. 16), that permits to consider the Romulus’ military inspections as prototypes of the four following census of the king Servius Tullius. The place and the mode of operations realized by two outstanding kings in many aspects coincide in the both cases (cf.: Liv. I. 16, Dionys. III. 1, andLiv. I. 44).

 

 

El artículo está dedicado al análisis de uno de los aspectos del rito omniromano ‘lustrum’, es decir – del lugar de realizarlo. Es conocido que el lustrum haya instalado por el penúltimo rey romano Servio Tulio cerca de la mitad del siglo VI a. J. (Val. Max. III. 4. 3). Eso rito de carácter purificativo interrumpido por el rey Tarquinio el Soberbio (Dionys. IV. 43) y renovado por los magistrados supremos de la Primera República (Dionys. V. 20) y después, desde el año 443 a. J. – por los censores (Liv. IV. 8), estaba de vez en cuando realizándolo en corriente de toda la época republicana y del Principado (Suet. Claud. XVI)[1].

Así, los historiodores y jurístas están estudiando durante 200 años ya muchos aspectos de la actividad de censores romanos[2] en contexto del amplio ciclo de los problemas relacionados a unas competencias de los magistrados supremos de la Roma real y de la Primera República[3]. Los scientíficos estudiados especialmente la parte sacral de la vida de primera civitas Romana arcáica[4] tocaban sólo un po’ al tema de mantener el rito público ‘lustrum’, aunque estuviera realizándolo ya por primera vez por el sexto rey en el territorio del futuro Campo de Marte[5]. No están estudiando aun las сuestiones sobre el estatuto jurídico del Campo de Marte conforme al lustrum y sobre la transformación de los poderes reales de realizar censos – en las obligaciones de los censores.

 

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Cada rito originado de la profunda antigüedad, quizás, hasta la época preescritoria, acumulaba muchos mitos etimológicos y explicativos. Leyendas envolveban también en un capullo denso los creadores del rito. Al revés, desaparecen lentemente algunos trazos originarios no esenciales para los Romanos descendientes.

Así, la tradición romana literaria ha atribuido la institución de lustrum a Servio Tulio: el sexto rey realizaba los lustra en el campo de Marte que obtuvo su apellido ‘de Marte’ sólo en la época de la Primera República. Por eso se puede instalar unas cuestiones: 1) ¿Porqué Servio Tulio y otros jefes de la Civitas Romana realizaban los lustros precisamente en el futuro campo de Marte? 2) ¿Cuándo aquello campo empezaba a llamarse ‘de Marte’? (pues, Servio Tulio ha introducido los cultos de Diana y Fortuna, y los Tarquinios mantenían el culto de Júpiter).

Lustrum fué un rito de categoría ‘sacra publica’. Todos estos ritos, como han descubierto por los etnólogos, eran “ferias totales”, las fiestas “nacionales”[6]. Por ejemplo, se puede señalar a las fiestas teatralizadas en Atenas surgidas del culto ectónico dionisíaco y también a los Juegos Olímpicos en honor de Zeus. El ciclo antiquísimo de ambas fiestas según el calendario antiguo lunar reunía lustrum con los Juegos. Y el mismo tiempo lo atestígua que veamos las formas rituales casi protoestatales, o las formas de las que no tengamos la tradición inicial sobre los orígenes de este rito, quizás, a cáusa del cambio violento del paradigma de desarrollo social. Así ha sido a finales del período Homérico en Grecia y a finales de la época de los reyes romanos. No tocando el tema de los trazos genéticos comunes entre los Juegos Olímpicos y el lustrum, porque eso sea el objeto del estudio especial, señalo que la tradición romana literaria sobre lustrum permita a seguir las fuentes de esta fiesta. El primero teatro de Atenas en aspecto ritual dá a nosotros una idea para comprender las reglas comunes de realizar un rito, el cuál pudiera ser una fiesta primaria transformada posteriormente por lo mismo mito inaugurante que estara basándose a aquello rito primigenio[7].

Teniéndolo en cuenta, nos imaginaremos la introducción del census y del lustrum por Servio Tulio o el derrocamiento de la tiranía de los Tarquinios en el siglo VI a.J. – y vaya a ser comprensible tanto la pluralidad y el entrelazamiento de las versiones de la tradición antigua, como el grado de relativa historicidad de estas, o como el grado de la mitologización intencionada o espontánea de estas versiones, cuando hasta el participante inmediato de un acontecimiento histórico no pudiera, en buena parte, separar la memoria auténtica de la mitologizada. Y las máscaras de patricios no ayudarán a esta separación: estas sólo reforzaban los mitos. En este senso no debemos sorprendernos a aquello entrelazamiento complicado de las versiones de ambas tradiciones multisecolares tanto romana como griega, el cuál acompaña cada fragmento conservado sobre la prehistoria del campo de Marte, sobre los lustros primarios etc.

Desde el punto de vista formal, la observancia de cualquer rito – sea las ferias teatrales dionisíacas, sea los Juegos Olímpicos o sea los lustros romanos – requiere la coincidencia periódica de unas condiciones recíprocas, es decir: el lugar, la temporada y la manera de procederlo. Por eso, la nuestra busca de las fuentes de lustrum estaba inicialmente predeterminada por la necesidad de presencia de esta triada formal y de la coincidencia triple tanto en la ceremonia de lustrum, como en el prototipo antiguo de este rito.

Como ha dicho Mircea Eliade, «…en Roma sucedió la historicización tanto las divinidades como los mitos. Aquí los principios de complimentariedad y de rotación permanecían en nivel de los ritos y facilitaban a la constitución de la historia legendaria»[8]. La nota de Eliade es bastante justa, pero la primera Historia Romana, como se ocurre hogaño, no es tan legendaria[9].

Es claro que lustrum como una fiesta popular se realizase en el campo de Marte [el lugar], en la primavera [la temporada] y por el caudillo del pueblo Romano en su propio huerto [la manera de proceder la ceremonia del lustrum]. A esto respecto se puede instalar una cuestión: ¿Sería en la Roma antigua una idea, en senso platónico, del lustrum, o no? Pues, es dudoso que el rey Servio Tulio haya inventado arbitrariamente esta fiesta en toda su plenidad, actuando sin circunspección a las costumbres de los abuelos (los mores maiorum). Y la segunda pregunta: ¿Si Servio Tulio como el introductor del lustrum hubiera accionado por un prototipo, entonces, unas noticias de la tradición antigua se conservarían?

A mi me parece que en calidad del prototipo del lustrum y de las lustraciones militares en general puede considerarse las revistas militares de Rómulo, las cuáles están realizadas en el campo de Marte por el rey cerca del Pantano Cabrío. Es decir, se trata de aquellas revistas militares mencionadas por Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso y por Plutarco en contexto de la matanza del primer caudillo romano. Así, pues, nuestro objetivo es dar una definición al estatuto jurídico del campo de Marte para los períodos preetrusco y etrusco y, también, mostrar la significación de este terreno en la vida política en aurora de la civitas Romana.

 

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Como es sabido, las asambleas populares antiquísimas se llamaban ‘comitia curiata’[10]. En la época real las tenían aspecto del orden de ciudadanos armadas (el exercitus instructus) en el campo de Marte. Dado que la noción ‘el campo de Marte’ como término resistente de la tradición se haya aplicado sólo al tiempo republicano y en la época realista las denominaciones de aquello terreno se distinguieron, entonces, introducimos en calidad del nombre convencional la noción ‘el Campo’. Sólo en este Campo en medio de los ciudadanos armados, como mencionó Theodor Mommsen, se los solucionaban los problemas decisivos de la vida política de la Roma de los reyes[11].

Una de las primaras descripciones de la asamblea popular en el Campo ha dado por Livio: “…para realizar la revista militar (Rómulo) convocó la reunión (contio) en el Campo cerca del Pantano Cabrío…”[12]. La misma variante de la tradición cita Plutarco: “…Rómulo desapareció ní en el templo de Vulcano, ní en presencia de los senadores solos, pero fuera de la muralla urbana cerca del supuesto Pantano Cabrío, donde el pueblo se reunió…”[13]. Y a continuación Plutarco dá una aclaración: “…este día (poplifugium)[14] inmolan víctimas, al salir de la Ciudad al Pantano Cabrío…”[15]. En cuatro palabras, la reunión de combatientes ha realizado en el lugar del futuro campo de Marte, es decir – en el mismo lugar, donde en los tiempos de la República los censores conducían censos – los census – que se habían acabado por la ceremonia de purificación del pueblo Romano, es decir, por el lustrum (Varro, De ling. lat. VI. 87-88).

Las versiones de Livio y Plutarco ilustran sigientes fenómenos. Primero, Rómulo convocaba sus acambleas curiales del carácter militar sólo fuera del pomerio, es decir allí, donde el rey romano actuaba como un caudillo militar con el mandato no reducido por el Senado – por el Consejo representativo de los gentiles[16]. Segundo, los autores antiguos subrayaban exclusivamente el carácter popular de la reunión romuliana: Plutarco ha contrapuesto agriamente la asamblea que tuvo lugar en el Campo cerca del Pantano Cabrío a la reunión senatoria que ha sesionado en el templo de Vulcano.

Según el comentador Servio Honorato, la pequeña parte del Campo con mismo trato con los terrenos de otros representadores de la aristocracia urbana ha pertenecido al rey romano desde los tiempos del legendario rey Latino: “Tenía otrora lugar la costumbre (mos) de otorgar a los hombres fuertes o a los reyes una parte pequeña de la área pública, por ejemplo, como la tenía Tarquinio el Soberbio en el campo de Marte. Esto terreno ha llamado por Homero el témenos[17].

Es bastante probable que las realidades históricas de la época real preetrusca sean transferidas por la tradición antigua en los tiempos de Latino. En la aclaración de comentador Servio se puede destacar unos rasgos del régimen jurídico del Campo caracterícticos para la época arcáica. Así, algún terreno situado en el Campo ha pertenecido siempre a los reyes, y se había dado una genealogía: los Troyanos Ascanio Latino Rómulo[18]. Los reyes gozaban sólo de una ‘particula’ del Campo, pero esta partícula estuvo bastante pequeña en comparación con la superficie total del ager publicus, según Servio Honorato. Tarquinio el Soberbio de misma manera, también, como sus precursores, no había usado todo el Campo: en vigor de la costumbre (mos) Tarquinio poseía sólo una parte pequeña (aliquam particulam agri publici habuit in Campo) que había sido irrelevante en proporción de todo el ager publicus. Los reyes romanos usaban este Campo vasto que tenía territorio cerca de 700 júgeros[19] juntamente con multiples aristócratas (viris fortibus) los huertos de los cuáles figuran en los comentarios servianos en el primer lugar, y el terreno de los reyes (regibus) era alejado por Servio en la segunda posición. Al apelar a la autoridad de Homero, el comentador de “La Eneida” intentaba primero a subrayar la antigüedad de la costumbre de otorgar a la nobleza y a los reyes algunos terrenos. Segundo, Servio subraya el estatuto jurídico especial del huerto del rey (el témenos). Por eso hay que tener en cuenta el problema de proporción del peso político de los reyes y de la nobleza en territorio del ager publicus.

Iya L. Mayak ha dicho de que “…los patres, es decir senadores se han reunido originalmente en Palatino, es decir allí, donde está situado el núcleo antiquísimo de la población romana…”. Pues, el Senado no se ha convocado en el campo de Marte en la época de Rómulo[20]. Eso es claro: aquello campo (tšmenoj), es decir el futuro Campo sacro (religiosus) bajo Tarquinio el Soberbio ha ocupado totalmente por el linaje tarquiniano (bona regia = regia praeda = ager Tarquiniorum: Liv. II. 5. 2-3).

Andrey M. Smorchkov, basándose en el fragmento de Dionisio de Halicarnaso, se trataba de proponer una teoría para explicar las correlaciones “el rey el Campo”: «Dionisio (Dionys. III. 1. 4–5) dice de los terrenos, las rentas de los cuáles se han dirigido no sólo a las necesidades personales (del rey), sino a realizar las fiestas sacras… Pues, se subraya especialmente que estos terrenos hayan sido las posesiones personales del rey y no hayan pertenecido al ager publicus»[21]. Aquí son palabras ciertas de Dionisio: “…Antes de él (es decir, Tulio Hostilio – Yar. M.) los reyes tuvieron un amplio y fructífero terreno dado a ellos en usufruto[22]: los reyes invertieron las rentas del terreno a las fiestas y sacrificios para los dioses y recibieron en abundancia todo lo que fuese necesario para su vida personal. Aquello huerto constituyó Rómulo (¿n ™kt»sato `RwmÚloj), cuando el rey lo privó de los poseedores antecedentes por una guerra. Y cuando Rómulo fué matado sin herederos, Numa Pompilio empezó a gozar de esta tierra… Eso terreno no ha pasado a la propiedad pública, pero está reservando perpétuamente para los reyes[23]. 5. Este terreno está otorgado por el rey Tulio Hostilio a los Romanos que no haya poseido antes unos huertos personales y está dividido por cantidad de estos pobres y el rey les ha dicho de que para él fuere suficiente lo que haya tenido ya como una posesión hereditaria recibida del padre (t¾n patróan aØtù ktÁsin)”... Entonces, Dionisio subraya que este Campo haya privado de enemigos por Rómulo y no invertido en el ager publicus, pero para convertirse plenamente en el témenos. Y está siguiendo una continuidad de usarlo por todos los reyes.

Pues, los reyes no eran poseedores privados, como dice A. M. Smorchkov, pero gozaban del Campo precisamente como jefes supremos de la civitas. Dionisio precisa una diferencia entre la ‘posesión paterna’ hereditaria (es decir, el huerto del aristócrata romano Tulio Hostilio: el vir fortis, en terminología de Servio Honorato) y entre el terreno de lo que Tulio gozaba en calidad del rey. La siguiente actividad Hostiliana para cambiar el estatuto jurídico del Campo no elimina sin duda la situación descrita por comentador Servio, cuando el huerto ‘paterno’ o, diga lo mejor, ‘gentilicio’ de Tulio Hostilio se pudo ser encontrado en límites del Campo también como terrenos de que gozaban la nobleza romana del período preetrusco.

Más lejos (Dionys. V. 13. 2)[24] se trata de los acontecimientos ocurridos en el Campo en transcurso del derrocamiento de Tarquinio el Soberbio. Dionisio dice que los Tarquinios hayan poseido allende del terreno real (tšmenoj) “y otra tierra suya” (kaˆ t¾n aÙtîn gÁn), la cuál fué también confiscada posteriomente por la sentencia del Senado. Todos estos terrenos tarquinianos (además de lo cuál estuvo situado en el Campo) estuvieron distribuyendo con toda la cosecha entre los Romanos húmiles[25]. Podría imaginarse que el séptimo rey haya apropiado injustamente a este terreno público y lo usado como quisiera, mientras que antes (prÒteron) de la gobernación de Tarquinio el Soberbio aquella tierra se haya considerado en calidad del huerto sacro otorgado al Dios (ƒerÕn Ãn toàde toà qeoà'), pero después (œpeita) del destierro de Tarquinio el Campo haya obtenido por la ley su antiguo estatuto, es decir – lo sacro (toàto d' 'Areoj Øp£rcein prÒteron ƒerÕn oƒ eyhf…santo).

A veras, se queda la otra cuestión no resuelta: ¿Cuándo el Campo distribuido por Tulio Hostilio entre los Romanos sin tierra ha obtenido el estatuto jurídico sacro? Las dimensiones y fronteras del témenos y de otras haciendas tarquinianas no están descritas por las fuentes literarias. En calidad de la frontera del mismo Campo puede probablemente considerarse la muralla de Servio Tulio indicada por Plutarco (Plut. Rom. XXVII. 6), la cuál separaba el Campo de la Ciudad[26].

Es probable que los Tarquinios llegando a Roma y obteniendo allí el derecho de asiento, hayan obtenido también un terreno en el Campo conforme a la reforma agraria de Tulio Hostilio. Cuando Tarquinio Prisco se hizo Rey, su huerto obtuvo un estatuto jurídico nuevo, un título especial, aunque lo haya quedado en el mismo lugar – en el Campo. En otro caso es que Tarquinio el Soberbio pudiese recuperar o restituir la supremacía del rey sobre todos los terrenos antes distribuidos por Tulio Hostilio; es semejante lo que el mismo rey haya eliminado los censos de su precursor Servio Tulio. Pues, el poder de la autoridad senatorial (‘auctoritas patrum’) en el ámbito del Campo (en calidad de la ‘agri publici particula’) en el período etrusco de Roma ha cedido asiento a la autoridad de los poderes (el ‘imperium’) del rey como caudillo militar[27].

Para precisar la significación del Campo a finales de la época realista apelamos a testimonios sobre el estatuto del territorio conocido ya que ‘los bienes del rey’, ya que ‘el campo de los Tarquinios’. Eso es el testimonio liviano: “1. El pleito de los bienes reales, el cuál está resuelto antes de devolver estos, se dirige como no cumplido a los patres (senadores). Allí ha vencido la ira: los padres han prohibido devolver (los bienes al rey) y tampoco invertirlos en el ager publicus; 2. Los bienes debían ser entregados a la plebe para saquearlos ya que, tocando al patrimonio de los reyes, la plebe perdiese para siempre alguna esperanza a la reconsiliación con ellos. El campo de los Tarquinios situado entre la Ciudad y el río Tíber, ha dedicado por los ‘padres’ a Marte y después está llamándose ‘el campo de Marte’...”[28].

La otra versión de la tradición analista reproducida por Plinio el Viejo y retrocedida de los anales pontificales[29] se corresponde mejor a los datos de Dionisio y de Livio: “Sea claro que una estatua fuera dedicada por el decreto a la virgen vestal Caya Taracia “para instalarla en el lugar que quisiera”; y fuere añadido que por aquella estatua Caya obtuviera gran honor ya que (la estatua por primera vez) fuera dedicada por decreto a una mujer. Yo cito de los mismos anales unas palabras sobre los méritos de ella: “porque haya transferido gratuitamente el campo Tiberino al pueblo Romano”[30].

El informe de Plinio el Viejo se aprueba y agrega por Aulo Gelio en el capítulo ‘Sobre Aca Larentia y Caya Taracia’ de sus “Noches Áticas”. El narrador Gelio nos refiere al analista menor Valerio Anciado, quien, a su vez, ha detectado estas noticias de los anales antiguos (in antiquis annalibus)[31]. Gelio había escrito: “4. Sobre todo, si (Caya Taracia) quisiera después de cuarenta años de edad rechazarse del título sacerdotal y casarse, ella haya tenido derecho de realizar todos estos hechos en mérito de su generosidad y de sus beneficios, ya que hubiese regalado el campo Tiberino o Marcial al pueblo (Romano); 6. Como escrito en ‘la Historia’ de Anciato, en su testamento (Caya) ha llamado como único heredero al rey Rómulo o, como escrito por otros autores, al pueblo Romano[32]. Como veamos, tanto Plinio como Gelio nos referiesen no tanto a ‘la Historia’ de Anciado[33], cuanto a los anales antiguos pontificales. Sobre todo, la versión de Anciado, según la cuál todo el Campo fué testado a Rómulo sin prole, se parece menos convincente que las noticias de los anales pontificales sobre otorgamiento del Campo al pueblo Romano, es decir – sobre el nuevo estatuto del Campo como tierra de categoría ‘ager publicus’[34]. Es claro que la tradición de “los Anales Valerio Anciado Plinio el Viejo Aulo Gelio” tenga una concordancia con el informe de Servio Honorato: es probable que los autores antiguos no hayan dicho de todo el Campo, pero sólo sobre ‘el terreno de Caya Taracia’ situado también en el Campo.

El análisis de algunas direcciones de la tradición antigua permite a formular unas apreciaciones. Así, según una versión – de los anales pontificales – el territorio del campo de Marte no se encontraba eviternamente en disposición del pueblo Romano. Según otra línea (aquella versión de Servio Honorato a mi me parece lo más avanzada), el Campo se hizo muy temprano una parte del ager publicus y en este territorio cerca de Roma estaban situados unos pequeños huertos de la nobleza y, también, el témenos del rey. Sólo en la época etrusca todo el Campo ha pasado ya no en el uso, pero en la posesión de la familia real de los Tarquinios. Así, sin reparar en lo que a quién haya pertenecido este terreno – al rey, a su linaje o al colegio vestal – en todos los casos el estatuto jurídico especial del huerto sea transparente.

La otra tradición añadida por Plutarco no aclara sus fuentes: es sólo evidente que estas se presenten un extracto de la obra de Dionisio con agregaciones de los datos de Livio. Plutarco dió su versión sobre el surgimiento de la isla en medio del río Tíber. Aquí, en vez de la mujer de Rómulo la vestal Taracia (el siglo VIII a. J.) se aparece ya la otra vestal del linaje tarquiniano (a finales del siglo VI a. J.): “1. Después los cónsules otorgaban los bienes reales a la plebe para saquearlos; la hacienda del rey y su casa urbana eran igualadas con la tierra. Tarquinio está poseyendo la mejor parte (tÕ ¼diston) del campo de Marte y ahora aquella está dedicada a la divinidad; 7. Algunos autores informan del hecho[35] lo que se haya ocurrido no en el período, cuando está dedicado (al Dios) el campo de el rey Tarquinio (tÕ Tarkun…ou ped…on), pero más tarde, cuando una Tarquinia[36] ha dedicado a la divinidad el otro terreno adyacente al campo (del antiguo rey)”[37].

A la defensa de la hipótesis sobre el estatuto sacro del Campo (o sólo de una parte de esto) en la época real testimonia no sólo el que en este Campo estuvieran terrenos vestales y reales, sino el que después de saquear los bienes pertenecidos a la familia real de los Tarquinios, el Campo no esté distribuido por los Romanos, es decir – no hiciera una parte del ager publicus! Los bienes muebles (praedia) del antiguo rey Tarquinio eran saqueados por la plebe: pues, estos estuvieron bienes privados del rey. Pero el huerto real, es decir – los bienes inmuebles (el campo de los Tarquinios = ager Tarquiniorum), como veamos, tenían el estatuto sacro (= el témenos); por eso los frutos (cereales) pertenecidos al terreno tarquiniano no eran saqueados, pero eliminados premeditadamente o, puede ser, están dedicados a la divinidad fluvial (campus Tiberinus) o ectónica (campus Martius).

“El campo Tiberino” de los Tarquinios, según la tradición liviana, está dedicado al Marte como divinidad-padrón de la guardia real. En nombre de Marte los reyes han realizado desde el tiempo antiquísimo los ritos purificativos del carácter público, es decir – los lustros quinquenales en el terreno real llamado “Al Pantano Cabrío” y situado en el campo Tiberino[38]. Si aceptemos la versión de Dionisio sobre lo que aquello Campo (tÕ ped…on) esté dedicado a la divinidad[39] mucho tiempo antes del derrocamiento de Tarquinio, entonces, hasta en este caso sean evidentes las siguientes relaciones: Marte Rómulo los Tarquinios. Es decir, cada versión no contradice a estas correlaciones y tampoco las excluye. Al revés, todas las versiones se corresponden a nuestra hipótesis de la dominación plena del rey sobre este territorio (pues, Rómulo estaba ya una reincarnación de Marte) – sobre todo el Campo o sólo sobre el terreno “Al Pantano Cabrío” (lo segundo a mi me parece mejor). Es evidente que Dionisio se haya equivocado ya, cuando haya propagado el régimen de la sacrosantidad no sólo al témenos “Al Pantano Cabrío”, sino al todo el Campo.

Marte estaba no sólo “la divinidad combatiente” (para G. Dumézil), sino la divinidad antiquísima ectónica de la fertilidad de grano (según W. Warde Fowler); estas dos hipóstasis están relacionados indisolublemente en su culto[40]. Cada labrador en los tiempos de Catón el Censorio ha realizado en el orden privado (Cato, Agr. 141: agrum terramque meam lustrare) una ceremonia anual de limpiar su terreno de la inmundicia. El colegio sacral de los Arvales había hecho casi lo mismo del nombre de toda la civitas Romana[41]. Al tomar en consideración lo que el Campo y la cosecha de ello pertenecieran a los Tarquinios, comprendiéremos porque Livio haya escrito sobre la apropiación posible del huerto real y de los frutos cereales como de un sacrilegio[42]. El trigo espigado allí estuvo también lo mismo inviolable y sacro como el témenos y como los poderes reales [43]. En otras palabras, precisamente el Campo está sacralizando los bienes reales, y no vice versa. Valga la figura, en la época arcáica precisamente el lugar decora a un ser humano – por almagre, como a una estatua de la divinidad, al rey o al triunfador[44].

Es posible que sean los auténticos los fragmentos de unos autores antiguos sobre lo que una parte cierta del Campo estuviera no sólo en usufruto (perpétuo) del rey romano, sino se hiciese en momento preciso un accesorio inherente de la familia tarquiniana real. Y no importa lo que esta parte fuera una posesión privada (de Rómulo, como Anciado ha escrito) o colectiva (del linaje tarquiniano, según Livio, Dionisio y Servio Honorato) o, más tarde, una posesión pública (según Plinio el Viejo y Aulo Gelio).

Lo más probable que para el siglo VI a.J. se trate precisamente de la posesión gentilicia, como lo aclara Livio (Liv. II. 5. 1-2: ager Tarquiniorum).

Sin embargo, si tuviésemos en cuenta que aquello fuera un terreno sacro público (el ‘témenos’: Hom. Il. XII. 312 s. y Od. I. 390-393; Plut. Thes. XXXV. 3), entonces, fuere claro lo que esto no estuviera siendo una posesión gentilicia hereditaria, hasta la gentilicia real. Y de otra manera, si este terreno hubiera sido, como lo escrito por Dionisio, un huerto fijado por la persona que hubiese realizado funciones del jefe de la civitas y trasladado al rey para alimentarle (Dionys. V. 13. 2: TarkÚnioj d sfeteris£menoj œspeiren aÙtÕ; – “Tarquinio sementaba la tierra para sí mismo, apropiándola injustamente”), entonces, fuere demostrativo el número plural que Livio haya usado para determinar la cantidad comuna de los usufructuarios del Campo, es decir, del ager Tarquiniorum. Sin embargo, a pesar de lo que el huerto se hiciera a derecho de usufructo del rey[45] o lo haya pertenecido a derecho de posesión gentilicia al linaje tarquiniano[46], sea claro que después de expulsar el rey de Roma, su antiguo huerto fuera legalizado por el decreto senatorial (™yhf…santo) en calidad del sacro y vedado (religiosum).

Entonces, hemos llevado algunas versiones diferentes (de la tradición antigua – contradictoria y poliestratificada) sobre los orígenes y el estatuto jurídico del Campo en la época arcaica romana. Una rama de la tradición sube a los anales pontificales (según Plinio y Gelio), la otra está presentada por las fuentes literarias romanas (según Livio y Servio Honorato) y la tercera – helenizada y representada por Dionisio de Halicarnaso y Plutarco – se destinguía un poco de una y de otra.

 

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Entonces, intentaremos a separar el núcleo de la tradición. Los autores antiguos han descrito los siguientes aspectos del témenos: 1) la significación del mismo Campo y de los terrenos situados allí; 2) la calidad de los terrenos, es decir, el estatuto jurídico de estos – ¿ager publicus o ager gentilicius o témenos?; 3) la antigua denominación del campo de Marte y / o la denominación del huerto real; 4) el nombre del rey que indica el tiempo de los acontecimientos descritos por la tradición; 5) las relativas dimensiones del huerto real situado en el Campo.

Casi todos los autores antiguos se reunen en lo que el rey hubiera controlado personalmente todo el Campo o sólo un terreno pequeño en el territorio campestre. Además de este huerto los Tarquinios han ocupado legalmente (Plutarco) o contra las costumbres (Dionisio) otros terrenos situados en el Campo (según Plutarco, – no menos de dos terrenos en manos de los Tarquinios[47]) o fuera de las fronteras campestres (según Dionisio que ha dicho de las ‘posesiones paternas’ de Tulio Hostilio y de Tarquinio el Soberbio[48]). Entonces, el témenos de Tarquinio el Soberbio fué limitado jurídicamente de todas las posesiones de esta familia noble (según Dionisio y Plutarco; no es tan claro – según Servio Honorato).

Plinio, referiéndose a los anales pontificales, y también Servio testimonian que el Campo y el terreno real estuvieran los territorios de categoría ‘ager publicus’. Livio y Plutarco han dicho sobre la posesión gentilicia (el ager Tarquiniorum). Valerio Anciado y Servio Honorato escribieron del ‘témenos’, es decir – del terreno especial in agro publico otorgado al jefe supremo (pero Dionisio mencionó de la categoría ‘extra agrum publicum’[49]).

La mayoría de los autores antiguos menciona sólo la denominación republicana – el campus Martius, es decir, ellos no estaban interesándose a la antigua denominación del Campo – a la denominación pre-republicana. Sin embargo, los anales pontificales (in antiquis annalibus, según los enformes de Anciado, Plinio y Gelio) mencionan del campus Tiberinus de los primeros reyes, y Livio dice del ager Tarquiniorum etrusquizado. Sobre todo, los Romanos y Griegos habían conocido la denominación del témenos original, el cuál ha tenido – para los autores antiguos – una referencia topográfica cierta, es decir – ‘Al Pantano Cabrío’ (‘Ad Caprae paludem’).

La mayor parte de los eruditos al mencionar del campo de Marte relaciónalo al nombre del último rey romano Tarquinio el Soberbio. Pero los antiguos no se habían interesado, de veras, al problema de los orígenes del Campo, interesado tampoco al estatuto jurídico de aquello para el período preetrusco. Solamente Aulo Gelio (por mediación de Valerio Anciado) y Plinio se apelaron a los anales antiguos, en los cuáles está denominado el nombre de la vestal – eso sea una indicación del estatuto jurídico-sacral del Campo o una parte cierta de esto –, la cuál ha traspasado el Campo al pueblo Romano o al rey Rómulo. Algo sobre el carácter sacro original del terreno ha oído Dionisio que relacionaba también el origen de este huerto a la actividad de Rómulo y que escribía inarticuladamente de la sacralización reiterada de ‘algún’ campo Tiberino (es decir, del antiguo témenos real) a inicios de la República. Es probable que Dionisio haya identificado el estado del témenos griego (por ej., en Atenas) con el estatuto del huerto sacro romano, es decir – con el estado del templum.

Las opiniones de los antiguos se han divergido también en la cuestión de tamaños del huerto real. Livio, Plinio y Gelio no se tocaban principialmente a esta cuestión ya que después de derrocar del rey el Senado – que pareciese a los antiguos – todo el Campo fué dedicado a Marte. Plutarco ha dicho vagamente de conservar en el Campo de la Primera República los terrenos pertenecidos a una mujer del linaje tarquiniano: es evidente que la sacralización reiterada se haya tocado solamente al huerto real – al témenos. La rama helenizada de la tradición testimonia lo que el huerto real en comparación con las dimensiones de todo el Campo fuera no sólo “grande, espacioso y fructífero” según Dionisio, sino “el mejor de los otros” terrenos allí situados, según Plutarco. Por el contrario, el comentador tardoromano Servio no destaca especialmente el témenos de la multitud de los otros terrenos de aristócratas, llamándolo como una particula de todo el ager publicus.

Pues, se dibuja el cuaderno siguiente. En la época arcáica con el pomerio Urbano cerca del río Tíber estaba lindado un campo amplio, es decir el ager Tiberinus, en lo cuál estaban situados como los terrenos de la nobleza romana, tanto el témenos del rey. Aquello Campo en la época preetrusca ha recibido ya un estatuto jurídico analógico al ager publicus casi republicano, pero el témenos siempre (Dionys. III. 1. 4: ¢eˆ) conservaba sus antiguos estatuto y estado. Aquello huerto llamado “Al Pantano Cabrío” se destacaba de los otros terrenos de la nobleza por su latitud y por la calidad de tierras. En este huerto los reyes, como lo está constituido por Rómulo[50], realizaban las revistas militares antes de salir a la campaña de guerra anual. En Atenas del período peisistrático el Gran témenos de Teseo (tÕ Qhse‹on: Aristot. Athen. polit. XV. 4) había desenpeñado la función semejante – la militar. Al llevar a los poderes, los etruscos Tarquinios empezaron gradualmente a cambiar el estatuto jurídico del Campo que al fin y al cabo fuera transformado en el ager gentilicius Tarquiniorum. Sólo en el período de la Primera República todos los terrenos del Campo recibieron poco a poco el estatuto jurídico-sacro integral, el cuál se ha reflejado en la denominación campestre nueva, es decir – “campus Martius”.

Al determinar el estatuto del campo de Marte para la época real y al tomar en consideración los datos de nuestras fuentes, se puede concluir lo siguiente. Los reyes romanos estaban realizando las revistas militares en el huerto sacro (el témenos!) que siempre ha pertenecido sólo a los jefes de la civitas. El témenos estaba siendo durante la época real una parte especial del campo Tiberino. La causa por la cuál los reyes realizaban revistas militares en su huerto es clara: sólo en este territorio, es decir fuera del pomerio de Roma, los reyes no estaban vinculados en sus acciones por la posibilidad de la actividad oposicionista a parte de los jefes de las curias[51], los cuáles han actuado en nombre del Senado[52] (¡tenga en cuenta la matanza de Rómulo!). El Consejo de los patres se ha convocado nunca en el campo Tiberino; además, a inicios de la temporada guerrillera los poderes supremos fuera del pomerio Urbano (en los condiciones de la sociedad primitiva) se han transmitido plenamente al rey.

Por eso, a mi me parece que no sean argumentos suficientes para desconfiar de los informes sobre realizar por el rey las revistas militares en el Campo de la época preetrusca (véase: Liv. I. 16. 1). Como mostró por un material de la otra época y territorio Claude Lévy-Bruhl, “la participación personal entre un miembro del clan totémico y entre el período heróico (mítico) se asocia al terreno determinado en este país”[53]. En la Historia romana eso fué un terreno llamado “Al Pantano Cabrío” situado en el campo Tiberino, es decir – en el futuro campo de Marte.

A eso se puede añadir lo que conocido por todos – que las revistas militares, las cuáles inauguraban temporadas guerrilleras, estén realizándose también en marzo en la Francia Barbárica (cf.: Gregor. Turon. Hist. Franc. II. 27: los campi Martii, en el siglo VI d. J.), entonces estuviere claro el que en ambos casos se haya seguido la misma continuidad en todas las tres dimensiones: en el lugar, en la temporada y en la manera de proceder de los ambos reyes (es decir, de Rómulo: Liv. I. 16. 1 y, también, de Servio Tulio: Liv. I. 44. 1-2), se coinciden prácticamente en todos sus aspectos. Por consiguiente, las revistas militares de Rómulo realizadas en el huerto antiquísimo llamado “Al Pantano Cabrío” y situado en el futuro Campo de Marte llegaron a hacerse algunos prototipos para los census y lustra instituidos ya por el penúltimo rey romano Servio Tulio.

 

 



 

[1] Véase la bibliografía que contiene pormenores en los artículos de Yar. V. Melnichuk (Я. В. Мельничук): Некоторые аспекты Римского lustrum (часть 1) // Ius antiquum. 2002. № 10. 73-87; Idem. Некоторые аспекты римской сакральной церемонии lustrum (часть 2) // Ius antiquum. 2002. № 11. 54-64; Idem. Всеобщее очищение римского народа // В поисках древности: история древности и археология. М., 2006. 145-154.

 

[2] El análisis de estos problemas está preparada por las obras de muchas generaciones de historiadores, juristas y filólogos a inicios del siglo XIX. Véase las obras y artículos principales: J. Rovers. De censorum apud Romanos auctoritate et existimatione ex veterum rerumpublicarum conditione explicanda. Traiecti ad Rhenum, 1824; W. Soltau. Über den Ursprung den Census und Censur in Rom // Philologenversammlung in Karlsruhe, 1882. Lpz., 1883. 146-170; M. Nowak. Die Strafverhängungen der Censoren. Breslau, 1909; E. Schmähling. Die Sittenansicht des Censoren, ein Beitrag zur Sittengeschichte der römischen Republik // Würzburg Studien zur Alterthums-Wissenschaft. Stutt., 1938. № 12. 1 ss.; F. Cancelli. Studi sui censores. Milano, 1957; Ja. Suolahti. The Roman Censors. Helsinki, 1963; G. Piéri. Histoire du Cens de ses origines à la fin de la République romaine. P., 1967; Cl. Nicolet. Le métier de citoyen dans la Rome republicaine. P., 1976. Chap. 2.

 

[3] Véase: Th. Mommsen. Römisches Staatsrecht. Lpz., 1887. Bd. 2. 331-462; H. Mattingly. The Property Qualifications of the Roman Census // Journal of Roman Studies. 1937. № 27. 99-107; F. De Francisci. Dal Regnum alla Res publica // Studia et Documenta Histоriae et Iuris. 1944. № 10; M. Last. The Servian Reforms // JRS. 1945. № 35. 30-48; A. Bernardi. Dagli ausiliari del rex ai magistrati della respublica //Athenaeum. 1952. Vol. 30. 3-58; F. De Martino. Intorno all’origine della repubblica romana e delle magistrature // ANRW. 1972. Т. 1. Bd. 1. 217-249; E. Gjerstad. Innerpolitische und militärische Organisation in frührömischer Zeit // ANRW. 1972. T. 1. Bd. 1. 136-188; G. Lobrano. Plebei magistratus, patricii magistratus, magistratus populi romani // SDHI. 1975. № 41. 245-277.

 

[4] Véase: W. Kubítschek. Martius ager // Real-Encycl. Stutt., 1930. Bd. XIV. H.2. 2025-2032; И. Л. Маяк (I. L. Mayak). Рим первых царей: Генезис римского полиса. М., 1983; Е. М. Штаерман (Ye. M. Stayermán). Социальные основы религии Древнего Рима. М., 1987. Гл. 1; О. В. Сидорович. (O. V. Sidoróvich). Дивинация: религия и политика в архаическом Риме // Религия и община в Древнем Риме. М., 1994. 69-84; Э. Бенвенист (É. Benveniste). Censor ‘цензор’ и auctoritas ‘власть’ // Он же. Словарь индоевропейских социальных терминов. М., 1995. 326-331; Л. Л. Кофанов (L. L. Kofánov). Сакральное право и эволюция так называемых «царских законов» в VIIIVI вв. до н. э. // ВДИ. 2006. № 1. 48-70; Дж. Шайд (J. Scheid). Религия римлян. М., 2006. 118 сл.; А. М. Сморчков (A. M. Smorchkov). Regnum et sacrum: о характере царской власти в Древнем Риме // Ius antiquum. 2002. № 10. 40-54; Idem. Сакральные полномочия цензорской власти в римской республике // ВДИ. 2008. № 3. 49-63.

 

[5] Véase: A. Zumpt. Über die Lustra der Römer // Rheinisches Museum für Philologie. Frankfurt/Main, 1870. Bd. 25. 465-506, und – 1871. Bd. 26. 1-38; W. F. Otto. Lustrum // RhM. 1916. Bd. 17. 17-40; H. Berve. Lustrum // Real-Encycl. Stutt., 1927. Bd. XIII. 2040 ss.; A. Szábó. Lustrum und Circus // Archiv für Religionswissenschaft. 1939. Bd. 36. 135-160; R. M. Ogilvie. Lustrum condere // JRS. 1961. № 51. 31-39.

 

[6] Véase en el libro de Levón A. Abramyán. Fiesta primitiva y la Mitología: Л. А. Абрамян. Первобытный праздник и мифология. Ереван, 1983.

 

[7] Véase en el libro de David Fountainrose et al. La teoría ritual del mito: Д. Фонтенроуз, В. Бэском, К. Клакхон, С. Хьюман. Обрядовая теория мифа. С.-Петербург, 2003.

 

[8] Véase en el libro de Mircea Eliade. Cosmos y la Historia: М. Элиаде. Космос и история. М., 1987. 243.

 

[9] Véase el libro nuevo de Andrea Carandini. Re Tarquinio e il divino bastardo: Storia della dinastia segreta che rifondò Roma. Milano, 2010; ‘Tyrant king parace found’ – http://ansa.it/web/notizie/rubriche/english/2010/02/25 .

 

[10] Sobre las curias, véase: Fr. De Martino. Storia della Costituzione Romana. Napoli, 1958. Vol. 1. 9 ss.; R. Е. А. Palmer. The Archaic Community of the Romans. L., 1970. 175 s.; A. Аlföldi. Die Struktur des voretruskischen Römerstaates. Heidelberg, 1974. 67; I. L. Mayak. La Roma de los primeros reyes (И. Л. Маяк. Рим первых царей. Москва, 1983. 220 и сл. «Desde el tiempo antiquísimo las curias eran organizaciones étnicas, religiosas y socio-potestarias, las cuáles agrupaban unas localidades vicinas y gentiles (los vici) situadas en el territorio cierto limitado (los pagi)… Pero la homogenidad étnica y social de las curias fué rumpida ya en la época preromana o primoromana... Curia, en general, estuvo evidentemente una comunidad vicina y local» (Véase en el artículo de A. V. Kóptev “La forma de la propiedad antigua y el Estado de Roma” = А. В. Коптев. Античная форма собственности и государство в Древнем Риме // ВДИ. 1992. № 3. 9).

 

[11] Т. Моммзен История Рима (= Theodor Mommsen. Historia de Roma). СПб., 1997. Т. 1. 75: «para descadenar la guerra ofensiva (en la época de los reyes – Yar. M.) era necesaria, como a mi me parezca, la resolución del Ejército Romano y no de la reunión ordinaria de ciudadanos». Ídem = Он же. Указ. соч. Т. 1. 90: «Desde los tiempos (de la Reforma Serviana – Yar. M.) el rey pedía cada vez la resolución de las Centurias para descodenar la guerra ofensiva». Véase también los artículos de: О. В. Сидорович. Куриатная организация в начале республики (= Olga V. Sidoróvitsch. La organización curiata de la Primera República) // Тезисы Х авторско-читательской конференции «Вестника Древней Истории». М., 1987. 148-149; Михайловский Ф.А. Назначение древнеримского куриатного закона (= Födor A. Mijaylówski. El objetivo de la Ley curiata Romana) // Социально-политические и идеологические проблемы истории античной гражданской общины. М., 1992. 89-101; Кофанов Л.Л. Понятие poploe и характер куриатных комиций в древнейшем Риме (= Leonid L. Kofánov. La noción del poploe y el carácter de los Comicios curiatos en la Roma antiquísima) // ВДИ. 2002. № 1. 97–106. En la ciencia contemporánea las curias Romanas (de la ‘co-vir-ia’ = la reunión de los hombres) se presentan en calidad de las reuniones viriles típicas, es decir, como las organizaciones armadas (véase: Маяк И.Л. Указ. соч. 98 и сл.; Коптев А.В. Указ. соч. 9 сл.; Сморчков А.М. Римское публичное жречество между царской властью и аристократией // ВДИ. 1997. № 2. 36 и сл. (= Andrey M. Smorchkov. La sacerdotalidad pública Romana...). Sobre la significación importante del rey como caudillo de Ejército en las primeras sociedades indoeuropeas véase la nota característica de Émile Benveniste en su “Vocabulaire des Institutions indo-européenes. Paris, Minuit, 1970. T. 1: Économie, parenté, société”. Libr. 3, Chap. 6 (Бенвенист Э. Указ. соч. 240): «Para nosotros la paz es un estado normal que se rumpe por la guerra; para los antiguos el estado normal era lo que se rumpiera por la paz».

 

[12] Liv. I. 16. 1: His inmortalibus editis operibus… ad exercitum recensendum contionem in сampo ad Caprae paludem [Romulus] haberet... A la figura «ad exercitum recensendum» ( = para realizar la revista militar) prestó mea atención el traductor del primer libro liviano, Dr. V. M. Smirin.

 

[13] Plut. Rom. XXVII. 6: ἕτεροι δ´ οἴονται μήτ´ ἐν τῷ ἱερῷ τοῦ Ἡφαίστου μήτε μόνων τῶν βουλευτῶν 
παρόντων γενέσθαι τὸν ἀφανισμόν, ἀλλὰ τυχεῖν μὲν ἔξω περὶ τὸ καλούμενον αἰγὸς  ζορκὸς ἕλος ἐκκλησίαν 
ἄγοντα τὸν Ῥωμύλον... 

 

[14] En el momento de matanza de Rómulo en lo cuál está realizando el rito militar de “la huída del pueblo” (poplifugium = ὄχλου φυγὴ), es decir – un modo de la revista militar y de la prueba de preparación de ciudadanos armados a la guerra.

 

[15] Plut. Rom. XXIX. 2: ᾗ δ´ ἡμέρᾳ μετήλλαξεν, ὄχλου φυγὴ καλεῖται καὶ νῶναι Καπρατῖναι διὰ τὸ θύειν εἰς τὸ τῆς αἰγὸς ἕλος ἐκ πόλεως κατιόντας· τὴν γὰρ αἶγα κάπραν [Caprae palus]  ὀνομάζουσιν.

 

[16] En términos romanos es cum imperio infinito. En la historiografía se ha propagado el punto de vista del historiador italiano Pietro De Francisci (Primordia civitatis. Roma, 1959. 139 ss.) sobre el que el rex haya sido el caudillo militar (ductor) y, de tal modo, haya recibido un vigor mágico y poderes especiales basados a la cárisma, y por eso la persona del rey romano tuviera un carácter supernatural. Luigi Capogrossi Colognesi (Dalla tribù allo stato: Le istituzioni dello Stato cittadino. Roma, 1990. 87 s.) no ha mantenido la tesi francisciana sobre cárisma del rey. Cf. también: Iya L. Mayak. Op. cit. 241 s.; В. В. Дементьева Государственно-правовое устройство раннего Рима. Ярославль, 2004. 21 s. (= Vera V. Deméntieva. El estatuto jurídico-público de la primera Roma Antigua).

 

[17] Serv. Aen. IX. 272: CAMPI, QVOD REX HABET IPSE LATINVS: Mos fuerat, ut viris fortibus sive regibus pro honore daretur aliqua publici agri particula, ut habuit Tarquinius Superbus in сampo Martio: quod spatium ab Homero tšmenoj dicitur. Cf. en «Ilíade»: Hom. Il. XII. 312-313; Od. I. 390-393. Dmitri M. Petruschevski (Общество и государство у Гомера = Sociedad y el Estado de Homero. М., 1913. 15-16) decía del huerto real en la Grecia homérica: «Se puede señalar dos fuentes, adonde el rey había recibido productos para hacer gastos y para realizar ritos públicos...: primero, eso fué el domain del rey, es decir – un terreno dado a él en usufruto (tšmenoj)…». La noción “el huerto sacro del rey” (tšmenoj) figura en la biografía plutarquiana del héroe ateniense Teseo. Al estar el rey, Teseo «recibió del pueblo un huerto sacro» (Plut. Thes. XXIII. 5: ™xhršqh d kaˆ tšmenoj aÙtù/').

 

[18] Según el mito, el rey Latino ha recibido este Campo del troyano Ascanio: Serv. Aen. IX. 272: quod Latinus pro honore de republica habuit, ab Ascanio intellegamus esse promissum (el que Latino recibió del Estado por sus méritos, consideremos que fué prometido a él por Ascanio). Más tarde Apiano (App. Bell. civ. I. 106) ha prolongado esta continuidad mítica al dictador del siglo I a.J. Lucio Cornelio Sila que fué sepulto en el Campo de Marte, como si fuera en relación de todos los reyes (¡y los reyes solos! = Basile‹j q£ptontai mÒnoi). En otras palabras, durante toda la época republicana en la conciencia de los Romanos el Campo de Marte se había asociado firmamente con la autoridad suprema, es decir – con la real (desde los tiempos antiquísimos).

 

[19] La representación de las características de calidad y cantidad del Campo de Marte ha dado por geógrafo del siglo I a. J. Estrabón (Strabo, V. 3. 8 – 236): «en realidad, y la latitud del Campo ha sorprendido a nosotros ya que, a pesar de la multitud de hombres jugantes con balón, con aro o hacientes gimnástica, - allí se resta un amplio espacio para correar con carrozas y para hacer otros ejercicios ecuestres... la tierra está verde durante todo el año...».

 

[20] Iya L. Mayak (Roma... 237), dicendo sobre los lugares de reunión del Senado en la época de los siete reyes, destaca mientre unos lugares la localización siguiente: «El lugar de las reuniones senatorias... estaba vicino al templo de la dea Belona. El último lugar está situado en el Campo de Marte, es decir – fuera de los límites de la Ciudad de los primeros reyes y fuera muy lejos de los límites de la época real».

 

[21] A. M. Smorchkov. Op. cit. 39 (destacado por Yar. M.).

 

[22] Cèran š„con ™xa…reton oƒ prÕ aÙtoà Basile‹j poll»n kaˆ ¢gaq»n... 

 

[23] Ãn d oÙkšti dhmos…a ktÁsij, ¢ll¦ tîn ¢eˆ basilšwnklÁroj.

 

[24] En el fragmento siguiente (Dionys. V. 13. 3) Dionisio se dobla casi totalmente un fragmento de Livio (Liv. II. 5. 3).

 

[25] Dionys. V. 13. 2:  kaˆ t¾hn aÙtîn gÁn Óshn ™kškthnto to‹j mhdšnaklÁron œcousi dišneiman, ™n mÒnon ™xelÒmenoi ped…on, Ð ke‹tai metaxÝ tÁj te pÒlewj kaˆ toà potamoà.

 

[26] Véase: W. Kubítschek. Martius ager // Real-Encyclopaedie. Stutt., 1930. Bd. XIV. H.2. 2027. La mayor longitud del Campo de Marte desde el río Tíber hasta la muralla Serviana se oscila el los límites cerca de 1800-2000 metros. hd

 

[27] Lo más sobre la actividad de los reyes etruscos en esta dirección, véase: R. M. Ogilvie. Early Rome and the Etruscans. L.; Glasgow, 1976. 43-92.

 

[28] Liv. II. 5. 1-3: De bonis regiis, quae reddi ante censuerant, res integra refertur ad patres. Ibi vicit ira; vetuere reddi, vetuere in publicum redigi. 2. Diripienda plebi sunt data, ut contacta regia praeda spem in perpetuum cum iis pacis amitteret. Ager Tarquiniorum qui inter urbem ac Tiberim fuit, consecratus Marti, Martius deinde campus fuit. 3. Forte ibi tum seges farris dicitur fuisse matura messi. Quem campi fructum, quia religiosum erat consumere, desectam cum stramento segetem magna vis hominum simul immissa corbibus fudere in Tiberim tenui fluentem aqua, ut mediis caloribus solet. La noción “mediis caloribus” significa una temporada desde la mitad de julio hasta inicios de agosto. Véase también: A. Schwegler. Römische Geschichte. Tübingen, 1856. Bd. II. 45-46.

 

[29] Véase: Serv. ad Aen. I. 373: «Los anales se formaban de tal modo: cada año el pontífico máximo escribía habitualmente en una tabla blanca los nombres de los cónsules y de otros magistrados, y también – unos acontecimientos memorables, de día en día, los cuáles han tenido lugar en Roma y fuera – en el período guerrillero, en la tierra y en el mar. Gracias a los pontíficos, los antiguos han formado 80 libros de memorias anuales y los llamado ‘anales máximos’ conforme al título de ‘el pontífico máximo’, el cuál escribía memorias» (Ita autem annales conficiebantur: tabulam dealbatam quotannis pontifex maximus habuit, in qua praescriptis consulum nominibus et aliorum magistratuum digna memoratu notare consueverat domi militiaeque terra marique gesta per singulos dies. Cuius diligentiae annuos commentarios in octoginta libros veteres retulerunt, eosque a pontificibus maximis a quibus fiebant annales maximos appellarunt). Sobre la significación y el período de la formación de los anales pontificales véase en el libro de Olga V. Sidoróvich “Los analistas y anticuarios. La historiografía romana desde el siglo III hasta I a.J”: O. B. Cидорович. Анналисты и антиквары. Римская историография конца III-I вв. до н.э. М., 2005. 23-76.

 

[30] Plin. Nat. Hist. XXXIV. 25: Invenitur statua decreta et Taraciae Gaiae sive Fufetiae virgini vestali, «ut poneretur ubi vellet», quod adiectum non minus honoris habet quam feminae esse decretam. Meritum eius ipsis ponam annalium verbis: «quod campum Tiberinum gratificata esset ea populo».

 

[31] Aulo Gelio doblaba en la mayor parte el fragmento de Plinio el Viejo, pero en el contexto más amplio ha traducido al fin y al cabo, también las noticias de los anales pontificales. Véase: Gell. VI (VII). 7. 1: Accae Larentiae et Gaiae Taraciae, sive illa Fufetia est, nomina in antiquis annalibus celebria sunt.

 

[32] Gell. VI (VII). 7. 4, 6-7: Praeterea si quadraginta annos [Taracia] nata sacerdotio abire ac nubere voluisset, ius et potestasque exaugurandi atque nubendi facta est munificentiae et beneficii gratia, quod campus Tiberinum sive Martium populo condonasset. 6. ea testamento, ut in Antiatis historia scriptum est, Romulum regem, ut quidam autem alii tradiderunt, populum Romanum bonis suis heredem fecit. 7. ob id meritum a flamine Quirinali sacrificium ei publice fit et dies e nomine eius in fastos additus. Véase la literatura sobre Caya Taracia: Boehm. Gaia Taracia // Real-Encycl. Stutt., 1927. Bd. VII. 480-483, basándose en las fuentes siguientes: Cato, Orig. I. 16; Macrob. Sat. I. 10. 16: ager Turacen; Fest. 204 L (189): opima spolia.

 

[33] El estilo de escritura de Valerio Anciado había criticado ya por Tito Livio: Liv. XXX. 29. 7.

 

[34] También (Plut. Rom. V) y Plutarco informa que una Aca Larentia haya testado, en la época de Rómulo, todos sus bienes inmuebles al pueblo Romano.

 

[35] Se trata de nacimiento de la isla en el río Tíber.

 

[36] Sobre todo, Plutarco ha escrito lo siguiente: «Aquella Tarquinia era una virgen sacerdotal – una de las vestales que obtuvo los méritos grandes por su donación. A pesar de todo, ella como la única de todas las mujeres – ha obtenido el derecho de testimoniar en el proceso jurídico». Si Plutarco, en pos de sus fuentes no identificadas, no confunda aquella Tarquinia con C. Taracia o Aca Larentia de Plinio el Viejo y de Gelio (mucho más sobre Larentia y ‘Tarucia’, véase: Plut. Quaest. Rom. 35 = 272А–273B), entonces la versión de Dionisio sobre la confiscación de todos los terrenos de linaje tarquiniano (precisamente en el Campo) contradice a los datos de los otros autores.

 

[37] Plut. Publ. VIII. 1-3 et 7: 1. Ἐκ τούτου τὰ μὲν χρήματα τῶν βασιλέων διαρπάσαι τοῖς Ῥωμαίοις ἔδωκαν, τὴν δ´ οἰκίαν κατέσκαψαν καὶ τὴν ἔπαυλιν. τοῦ δ´ Ἀρείου πεδίου τὸ ἥδιστον ἐκέκτητο Ταρκύνιος, καὶ τοῦτο τῷ θεῷ καθιέρωσαν. 2. ἔτυχε δὲ τεθερισμένον ἄρτι, καὶ κειμένων ἔτι τῶν δραγμάτων, οὐκ ᾤοντο δεῖν ἀλοᾶν οὐδὲ χρῆσθαι διὰ τὴν καθιέρωσιν, ἀλλὰ συνδραμόντες ἐφόρουν τὰς ἀμάλλας εἰς τὸν ποταμόν. 3. ὣς δ´ αὕτως καὶ τὰ δένδρα κόπτοντες ἐνέβαλλον, ἀργὸν παντάπασι τὸ χωρίον ἀνιέντες τῷ θεῷ καὶ ἄκαρπον. … 7. ἔνιοι δὲ τοῦτο συμπεσεῖν ἱστοροῦσιν οὐχ ὅτε τὸ Ταρκυνίου καθιερώθη πεδίον, ἀλλὰ χρόνοις ὕστερον ἄλλο χωρίον ὁμοροῦν ἐκείνῳ Ταρκυνίας ἀνείσης.

 

[38] Сf.: Liv. I. 16. 1 y I. 44. 1–2. Aquí nos reunimos al punto de vista sobredicho de A. M. Smorchkov (А. М. Сморчков. Op. cit. 36-37): «...en la mayoría de casos se trata de la existencia prolongada de los cultos y de la sacerdotalidad desde los tiempos prehistóricos y de la acomodación de estos a nuevas condiciones de la estatalidad deveniente o – de la acomodación que está relacionada a la reorganización conciente en sus intereses a parte de la naciente autoridad política... Las direcciones generales de reorganización de los cultos y de la sacerdotalidad en la época real se destacan ya bastante claro».

 

[39] Es evidente que el segundo fragmento de Dionisio sea necesario de comprender en el sentido de lo que la primera dedicación a Marte se tocaba sólo al huerto real (= del témenos) ya que el rey estuviera, por primera vez, caudillo militar y Marte – el padrón de los mílites. Es probable que Dionisio se hubiese equivocado, al propagar el régimen de sacralidad no sólo al témenos, sino a todo el Campo.

 

[40] Véase: W. Warde Fowler. The Roman Festivals of the Period of the Republic. An Introduction to the Study of the Religion of the Romans. L., 1908; Idem. The Religious Experience of the Roman People. L., 1933; G. Dumézil. Servius et la Fortune. Essai sur la fonction sociale de louange et de blâme et sur les éléments indo-européens du cens romain. P., 1942; Idem. La religion romaine archaïque. P., 1987. Сf.: K. Latte. Römische Religionsgeschichte. München, 1960; R. Ogilvie. Early Rome… 35-40.

 

[41] Véase: Acta Fratrum Arvalium quae supersunt. Restituit et illustravit G. Henzen. Berolini, 1874: passim.

 

[42] Véase: Liv. II. 5. 3: religiosum, сf. una aclaración de Livio: Liv. II. 14. 1-4. Los casos analógicos: Liv. XLII. 3. 3: auctoritate censoria sociis deterritis id sacrilegium prohibere; Dionys. V. 13. 3; Val. Max. I. 1. 20: sacrilegium.

 

[43] Sobre lo semejante ha escrito por Lucien Lévy-Bruhl (Le surnaturel et la nature dans la mentalité primitive, Paris, 1931 = Сверхъестественное и природа в первобытном мышлении. М., 1937. 199): «Aquí tenemos hecho de una de aquellas habituales a la mentalidad primitiva reprecentaciones materiales sobre calidades no materiales o sobre representaciones no materiales de las cosas materiales, la cuál nos tratamos sin éxito de comprender». L. Lévy-Bruhl ha llamado esto un “simbolismo realístico de conciencia” (Ibid. 247).

 

[44] Véase, por ej.: Plin. Nat. Hist. XXXIII. 111; Plut. Quaest. Rom. 98.

 

[45] Si eso no fuera así, entonces la solicitud de devolución de los bienes al rey hasta ausente pero valente, tampoco se hubiera examinado.

 

[46] Es probable que se trate de la gens y no de la familia Tarquiniorum: de otro modo no sea claro porque los Romanos revocasen más tarde los representadores de linaje tarquiniano del consulado.

 

[47] Como testimonia Plutarco (Plut. Thes. XXXV. 3), notando a una obra del historiador griego Filócoro (Philoch. = F. Gr. H. 328F. 18a), a finales de su regno Teseo ha tenido ya en Atenas más de 4 terrenos recibidos del su pueblo para comer y para hacer ceremonias: «Teseo... todos los huertos sacros, los cuáles la Ciudad le ha otorgado antes, dedicó a Hercules, mandando para el futuro a llamar todos estos terrenos no losTeseyos’, peroHeracleyasexepto los 4, como dice Filócoro» (ὁ Θησεὺς … ὅς´ ὑπῆρχε τεμένη πρότερον αὐτῷ τῆς πόλεως ἐξελούσης, ἅπαντα καθιέρωσεν Ἡρακλεῖ καὶ προσηγόρευσεν ἀντὶ Θησείων Ἡράκλεια, πλὴν τεσσάρων, ὡς Φιλόχορος ἱστόρηκεν·). Sin embargo, Teseo fué una persona legendaria y sus acciones están sólo adscritos a él. Pero sobre la dedicación del campo Tiberino a Marte en el período de República es notable bastante claro: esto es un hecho histórico.

 

[48] Si el rey Tulio Hostilio ha tenido, exepto el campo Tiberino o exepto sólo un témenos en esto Campo, solamente un “huerto paterno”, entonces eso no significaría que el rey Tarquinio el Soberbio no pudiera tener unos témenos en el Campo, pues una parte del Campo se hubiese encontrado en posesión de su linaje (por ej., a derecho de la occupatio agri publici) hasta después del derrocar el último rey.

 

[49] Dionys. III. 1. 4: Ãn d oÙkšti dhmos…a ktÁsij, ¢ll¦ tîn ¢eˆ Basilšwn klÁroj.  

 

[50] Dionys. III. 1. 4: ™kt»sato `RwmÚloj; cf.: Liv. I. 16. 1.

 

[51] Algunos historiadores opinan que el lars de la ciudad etrusca Clusium Porsena haya mangoneado en Roma en el período del 509-504 años a.J., al instalar sobre los Romanos un régimen a manera de ‘protectorado’. Véase: J. Heurgon. The Rise of Rome to 264 BC. L., 1973. 156 ss.

 

[52] Robert Palmer (Op. cit. 140) contraponía las 30 curias primarias como organizaciones gentilicias y no militares a las tribas – organizaciones tardes y artificialmente criadas como destacamentos militarizados con carácter de vicinidad. El otro punto de vista está presentado por Pietro De Francisci: las curias fueron artificialmente transformadas a unas subdivisiones para reclutamiento, y el rex obtenía de vez en vez el mando supremo sobre estas a base de la lex curiata de imperio. Según J. Heurgon (Op. cit. 124), la aprobación de la lex curiata fué solamente una formalidad: los comicios curiados habían sólo ratificado resoluciones del Senado. Heurgon (Op. cit. 127) subrayaba que los reyes romanos del período preetrusco regnasen independientemente, y el Senado estuviese bajo los reyes como un órgano solamente consultivo, como un Consejo del rey (consilium regis). Sin embargo, sea dudoso que Heurgon tuviera una base de fuentes suficientes para señalar tan despreciativo a la significación política del Senado en aquella época.

 

[53] Véase: Cl. Lévy-Bruhl. Op. cit. (Moscú, 1937). 304-305.